sábado, 26 de diciembre de 2020

Escisión

Hoy me levanté escindido. Aunque para ser justo tendría que decir que la escisión es mi estado natural. Y no es que lo diga porque anoche haya estado hablando con Fede, que es especialista en estos asuntos, largo y tendido. Lo de escindirse, no en Mr. Hyde y el Dr. Jekil, sino en mil personalidades, una para cada momento del día es el estado natural de cualquier persona por más que la vida se le vaya mayormente en tratar de no reconocerlo. Por así decirlo, la escisión es lo que me mantiene vivo. Mi alma campesina se debate a muerte con mi alma cosmopolita. Así es que hoy, por azar, he caído sobre un vídeo que cuenta la peripecia de una pareja de jóvenes madrileños que han optado por irse a vivir a una aldea gallega. El chico es broker, así que puede seguir con sus asuntos desde cualquier lugar. De la chica no me he enterado porque ya se me iba haciendo pesado el relato y he cortado. Pero ha sido suficiente para que mi alma campesina se haya vuelto a imponer sobre la cosmopolita. Así que me he ido a Idealista a ver las posibilidades que se me podrían ofrecer por la parte de los páramos palentinos, la que llaman la Valdivia para que nos entendamos, que siempre me pareció de una belleza sin parangón... sobre todo por su densidad demográfica, quizá la más baja de Europa. 

Y así se me ha ido la vida, de aquí para allá en un intento desesperado de llenar los vacíos inherentes a cualquiera de las situaciones vividas. Nunca pudo mi espíritu sosegar con opciones intermedias entre el Páramo y la Gran Vía. Quizá, he pensado muchas veces, todo se deba a mis orígenes aldeanos; a que conocí algo semejante a eso que llaman la gracia, correteando por las callejas y pescando truchas en el río. Nunca. después, pude evadirme de mi yo con semejante maestría. 

En fin, sé que este drama de la escisión solo lo puedo apaciguar dejándome llevar de los impulsos del momento. Así que solo puedo decir: que sea lo que Dios quiera. Quizá me me vean en un sitio, quizá me vean en otro. No se preocupen por ello: les puedo asegurar que en cualquier caso mi arraigo será efímero. Como todo en esta vida.   

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