lunes, 28 de diciembre de 2020

Jugar de la verdad

Ayer, voy, y por azar me entero de que nuestro queridísimo gobierno de la nación nos recomienda, porque no puede ordenar, que también en casa debemos llevar puesta la mascarilla. ¡Fantastic! Otra vuelta de tuerca. Aunque para mí que era innecesaria dado el grado terror que se ha apoderado del vulgo. Voy por las callejas desiertas de los suburbios de la ciudad y de vez en cuando me cruzo con alguien que, indefectiblemente, suelta una imprecación por lo bajini para que yo me entere de que soy un delincuente por no llevar mascarilla. Desde luego que qué lecciones estamos recibiendo sobre la verdadera naturaleza de la condición humana. 

Dice el Oráculo Manual: "Sépase que ai vulgo en todas partes. En la misma Corinto y en la familia más selecta. De las puertas adentro de su casa lo experimenta cada uno. Pero ai vulgo, y revulgo, que es peor: tiene el especial las mismas propiedades que el común, como los pedaços del quebrado espejo, y aún más perjudicial; habla a lo necio y censura a lo impertinente; gran discípulo de la ignorancia, padrino de la necedad y aliado de la hablilla. No se ha de atender a lo que dize, y menos a lo que siente. Importa conocerlo para librarse dél, o como parte, o como objecto. Que cualquiera necedad es vulgaridad, y el vulgo se compone de necios."

Sigo con interés los vídeos de Alfredo Diaz. Hoy ha colgado el que según dice será el último que hace sobre el tema de marras. Porque, sostiene, esto ya me está haciendo mal al espíritu. Es lo que tiene jugar a la verdad entre gente crédula, que predicas en el desierto. Desmoralizador en cualquier caso. 

Dice el Oráculo: "Saber jugar de la verdad. Es peligrosa, pero el hombre de bien no puede dexar de dezirla: ai es menester el artificio. Los diestros Médicos del ánimo inventaron el modo de endulçarla, que cuando toca en desengaño es la quinta esencia de lo amargo. El buen modo se vale aquí de su destreza: con una misma verdad lisongea uno y aporrea otro. Hase de hablar a los presentes en los passados. Con el buen Entendedor basta brujulear; y cuando nada bastare, entra el caso de enmudecer. Los príncipes no se han de curar con cosas amargas, para eso es el arte de dorar los desengaños."

Sí, es muy difícil, por no decir imposible, saber jugar de la verdad en estos tiempos de esperpento. Desde luego que hablar de los presentes en los pasados es una buena treta. De hecho, Antígona y Galileo están siendo citados más que nuca en los debates televisivos... por lo menos en los franceses, que son los únicos que yo escucho. Ni que decir tiene que se necesita gente con buena escuela para que entienda esas indirectas. Pero, por supuesto que la hay y el rumor sordo que empieza a levantarse desde las profundidades es buena prueba de ello. No va a haber psiquiátricos para internar a tanto avisado de la verdad.  

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