miércoles, 30 de diciembre de 2020

La una en punto


 La una en punto y las dos colgando.

Como supongo sabrán, en las iglesias románicas que hay en los aledaños de la Cordillera Cantábrica se pueden observar multitud de figuras, esculpidas en los canecillos, tirando a obscenas. Es un asunto tan curioso que viene gente de muy lejos a observarlo. La que hay en Cervatos, cabe Reinosa, es de las más sobresalientes a tal respecto. Una vez vi un documental sobre ella en la cadena Arte seguido de un animado debate sobre el porqué de esas figuras. Y hubo entre los intervinientes todo tipo de imaginativas, o peregrinas, interpretaciones, pero la más consensuada era la que hacía referencia a cuestiones demográficas. Por los tiempos de la construcción de esas iglesias el territorio estaba muy despoblado y la iglesia trataba por todos los medios publicitarios a su alcance de incitar a la gente a reproducirse. Por lo que me han contado los spot no solo se mostraban en los canecillos, también los curas en sus homilías decían, y hacían, todo tipo de guarradas para que la gente nada más salir de las iglesias se fuesen a sus casas a fornicar. Bueno, ya saben lo que es la historia, o mejor los historiadores, que dejan a los novelistas a años luz en lo que a la imaginación hace. A saber qué intenciones hubo detrás de aquellos canecillos. Lo único que podemos saber a ciencia cierta es que ahí están porque los canteros los esculpieron. 

En cualquier caso, los temas demográficos siempre han estado de actualidad. Hasta que se descubrió la asepsia, y poco después la penicilina, la cuestión estaba clara: las mujeres estaban en el mundo principalmente para parir. Recuerdo, al respecto, que una vez que acompañaba a mi padre a atender un parto por la parte de San Roque, un pasiego que nos cruzamos por aquellas trochas le preguntó al futuro padre, que nos acompañaba para que no nos perdiésemos, si había alguien enfermo en su casa. No, le contestó, es mi mujer que está de parto. ¿Pues cuantos tienes ya? Este es el quinto. ¡Jo. menuda mina tienes en casa! Apenas acababa de comenzar la década de los sesenta y por los famosos valles pasiegos todavía predominaba esa mentalidad. Como ahora en las regiones más atrasadas de África.

Les cuento estas cosas porque, como saben, hay en ciertos sectores mucha preocupación por el aumento galopante de la población mundial. En realidad la preocupación comenzó a finales del XVIII, con la revolución industrial ya en marcha. La gente del campo se empezó a trasladar en masa a la ciudad y la sensación que se tuvo de inmediato en las ciudades fue la de que sobraba gente. Fue entonces cuando Malthus hizo sus famosas predicciones. De aquella época acá, la población se ha multiplicado por ocho o así. Y no es que nazcan muchos niños, es, sencillamente, que los que nacen no mueren. Ahí es donde, según los preocupados por el crecimiento, la hizo gorda Fleming. Pero, sea como sea, a donde quería llegar es a la interesante controversia que está teniendo lugar entre algunos de los que se pueden considerar los verdaderos amos del mundo, si es que eso puede existir.  Así es que tendríamos del lado de los muy preocupados al capitán Bill Gates y su ejercito de interesados benefactores y del otro a los despreocupados bucaneros Elon Musk y Jack Ma. 

El caso es que si nos ponemos a sintetizar las diferencias entre unos y otros podríamos decir que son las que hay entre la ingeniería social y el orden espontáneo. Bill, opta por la ingeniería y Elon y Jack por el laissez faire. Evidentemente las razones de una y otra actitud son el que el uno quiere ocuparse de los otros porque no se puede ocupar de sí mismo y los otros, por contra, están tan ocupados con sus asuntos que los de los demás se la traen al pairo. Así ha sido siempre y seguirá siendo, los que quieren organizarte la vida y los que viven y dejan vivir. Y no se engañen al respecto, porque si los primeros no paran de dar por el saco a todo dios, los segundo son los que a la postre pasan a la historia como benefactores de la humanidad. 

Así es que Elon y Jack hacen con lo de la superpoblación lo mismo que hago yo con lo de la pandemia, es decir, mirar los charts y extraer conclusiones. Cuestión de haber estudiado estadística y tener un poco de coco. Los números no engañan. En el 90% del territorio, o sea, prácticamente todo el planeta menos el África subsahariana, las tasas de reposición poblacional son negativas. Y por eso es que Elon y Jack están convencidos de en este siglo en curso la población mundial colapsará. Así que los ingenieros sociales tendrán que cambiar de chip, porque lo que, desde luego, nunca van a hacer es dejar de ser ingenieros, ¡Por dios, qué horror, ocuparse de sus propios asuntos! 

Conclusión, a los ingenieros sociales, con la ayuda de Dios no se los encuentren. Y si Dios les falla, saquen la pistola y péguenles un tiro.     

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