miércoles, 23 de diciembre de 2020

Tiempos difíciles

 Antes de terminar la licenciatura ya me había dado cuenta de que sin el inglés iba ser un pato cojo. Por eso en el ultimo año ya empecé a estudiarlo por mi cuenta y nada más tener el título en el bolsillo tome un avión rumbo a Londres con la intención de redondear la jugada. Desgraciadamente no tuve arrestos para persistir y el intento quedó en poco, pero ese poco, pienso ahora, fue decisivo en el rumbo que tomó mi vida. Acabada mi especialidad en Valdecilla me las apañé para pasar un tiempo en el que por entonces era el hospital de referencia en España. Y sí, por comparación con Valdecilla era la repanocha, pero, casualmente, durante esa estancia en la capital, conocí al que luego sería mi Jefe, el Dr. Palenciano, y no tarde en caer en la cuenta de que había la misma distancia entre Palenciano y el hospital de referencia que entre éste y Valdecilla. Palenciano estaba recién llegado de trabajar en un hospital holandés y los libros que me dejó, por supuesto, estaban todos en inglés. A partir de ese momento les puedo asegurar que ya nada fue igual en lo que a mi formación se refiere. Por así decirlo no volví a leer ni una palabra en español. Y es que, sencillamente, de mi especialidad, no había nada que leer. 

En cualquier caso mis escasos conocimientos de inglés me sirvieron para marcar diferencias con la mayoría de mis colegas. Tengan en cuenta que por los setenta del siglo pasado el dominio del inglés en España era muy limitado por no decir casi inexistente. De todas formas, a partir de esos años la conciencia de la importancia del inglés como lengua franca fue creciendo exponencialmente y con ello, de igual manera, su estudio. Así que, el francés, que había sido la lengua que habíamos estudiado la mayoría en el bachillerato, fue quedando arrumbado. Fue bastantes años después cuando caí en la cuenta de que quería retomarlo y no encontré mejor procedimiento para ello que seguir el consejo  de Borges: traducir un libro. Escogí Les Caracteres de La Bruyere y pienso que por una vez en la vida no me equivoqué del todo. En fin, en cualquier caso, cuando acabé con la traducción ya entendía perfectamente los noticiarios y documentales de las cadenas francesas. Las películas es otra historia. La lengua coloquial es endiablada en cualquier idioma. 

El caso es que si los escasos, perdonen la aliteración, conocimientos de inglés y francés que tengo me han sido de gran utilidad a lo largo de la vida, ahora, con la que está cayendo, se están mostrando ser decisivos. En español vuelve a haber poco que rascar y, por contra, en esas dos lenguas hay un montón de información que pone un poco de claridad en el embrollo. Por ejemplo, si van a youtube y buscan "Live of Post=Covid19 Stockholm Peace Summit" verán que cada vez hay más gente que ya no sospecha sino que está convencida de que la epidemia no es tanto de covid 19 sino de alguna otra cosa que los políticos se traen entre manos. Yo ya hacía tiempo que lo venía sospechando y de ello he dejado numerosos testimonios en este blog: los políticos occidentales se han percatado de que con las libertades fundamentales en vigor no hay forma de hacer frente a China. Ya hace años escuché la conferencia que dio sobre este asunto un intelectual tailandés y me quedó claro que las libertades que conocemos tienen los días contados. Y si nos atenemos a los hechos, los días contados ya pasaron: las libertades fundamentales han quedado abolidas. Y francamente, no creo que vayan a ser restauradas nunca como no sea a través de la violencia. 

Y por favor no me tomen por paranoico, conspiranoico, negacionista o cualquiera de los términos que están empleando los gobiernos para ridiculizar a los disidentes antes de internarles en psiquiátricos. Porque sí, así están las cosas, como en la Rusia de Stalin, internando a disidentes en psiquiátricos. Y si no se han enterado conviene que se espabilen porque el poder una vez que ha empezado con estas prácticas ya no se detiene hasta que otro poder le hace frente. ¡Tiempos difíciles en cualquier caso!   


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