sábado, 12 de diciembre de 2020

La Sra. Merkel

El caso es que Trump ha querido retirar parte de las tropas que los EEUU tienen acuarteladas en Alemania y, la cámara alta, o sea, los senadores, le han dicho que nanay. Supongo que los senadores, como viejos que son, habrán pensado aquello de que más vale un porsiacaso que dos pensequé. Y es que, quizá ellos, lo mismo que yo, vienen observando de un tiempo a esta parte las cosas que dice la televisión pública alemana, DW, que emite en muchos idiomas para que cuanta más gente mejor se entere de lo impresentables que son los americanos encarnados en la figura de Trump. En mi inmodesta y cualificada opinión, pienso que no se puede caer más bajo de a donde a caído la Sra. Merkel. Porque, indudablemente ella es la responsable de esa información descaradamente sesgada. 

Y esa es la cuestión, que los viejos sabemos que el que la hizo una vez es muy probable que reincida si las circunstancias empiezan a parecerse, como es el caso, a las que propiciaron el primer desaguisado. Así es que mejor tenerles atados en corto, porque ya sabemos la facilidad que tienen los alemanes para fabricar cualquier cosa a la que se pongan. 

Todas estas cosas, como que pasan desapercibidas al común de las gentes que, como saben, siguen a ciegas las modas. Y la moda de ahora es que los que ponen el culo prieto a los americanos son los chinos. Ya saben que lo suyo para que la gente permanezca atenta al televisor es que los actores no pasen de dos. Si entra un tercero en liza, se empiezan a hacer con la picha un lío y se largan al bar a hablar de futbol. 

Pero no conviene hacerse ilusiones. La salida de Inglaterra de la unión europea no es cuestión baladí ni mucho menos. Los grandes hechos históricos comienzan con los posicionamientos ideológicos. O con la guerra cultural que siempre es la misma: Esparta contra Atenas. O, más concreto, socialdemocracia contra liberalismo. O, afinando todavía más, el mundo entero contra Inglaterra y las que fueron sus colonias. No olviden que Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda, Australia, EEUU, hablan inglés porque todas ellas fueron colonias inglesas. Y, curiosamente, son los países más desarrollados del mundo mundial y, también, no menos curiosamente, los países a los que nadie quiere imitar. ¡Por Dios bendito, liberalizarlo todo! Mejor pobres que luchadores. 

En fin, no sé, pero supongo que las nuevas generaciones van a tener mucho de qué hablar con la guerra que ya está en ciernes. Menos libertad a cambio de seguridad o viceversa. La Sra. Merkel, digna sucesora del Kaiser, parece tenerlo claro. ¡Corderitos míos, os quiero tanto! Ayer clamaba en el parlamento que no iba a tolerar que muriesen quinientos al día por coronavirus, así que ¡a confinarse todos! Bueno, ella sabe que la chusma nunca le va a pedir que especifique a que se refiere con quinientos. Ya te digo, en Alemania, con ochenta y tantos millones... de tres mil no creo que bajen los que mueren diariamente de lo que sea. 

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