miércoles, 16 de diciembre de 2020

Tito Clint

Me envían un vídeo en el que se ve a un payo preguntando a Tito Clint lo que les va a pedir a los Reyes. "Que no me toquen los cojones", es la escueta y contundente respuesta. Todavía me estoy riendo. 

El caso es que son muchas las veces en las que uno tiende a pensar que todo está perdido sin remisión. Entonces es el momento de recurrir al propio santoral, el que has ido construyendo a golpe de fatigosas experiencias. Y ahí está Tito Clint, el matasocialdemócratas, ocupando un lugar destacado en el retablo. Le miras, recuerdas tres o cuatro anécdotas de su copioso legado y, de inmediato, vuelves a pensar que la cosa tiene remedio: solo hay que matar a unos cuantos socialdemócratas más. O echar unos cuantos cristianos más a los leones, como decían en Salamanca. 

Sí, que tiemblen todas las cagonas que han dado en creer que pueden dominar el mundo con su buen rollo porque el culto a Tito Clint se extiende por doquier. Cada vez más el único buen rollo para más y más gente es saber poner la bala donde antes habías puesto el ojo. Mi seguridad, dicen, corre de mi cuenta, Y lo mismo mi manutención. Y como venga alguien a invitarme a merendar panes y peces a la orilla de un lago le pego una patada en el culo que va a cagar el resto de su vida por la boca. 

Sí, que tiemblen las cagonas porque cada vez hay más hombres que quieren ser hombres y más mujeres que quieren que los hombres sean cuanto más hombres mejor. Y por eso, codo con codo con Tito Clint, ponemos al Fari. ¡Dios, qué razón tiene Torrente cuando se subleva porque alguien le ha faltado el respeto al Fari! Se empieza por ahí y se acaba desfilando en el orgullo gay. O sea, la degeneración de la especie. 

En fin, allá cada cual que yo tengo claro en que espejos me gusta reflejarme, Tito Clint, el Fari, Papá Cristobal... tengo suficiente santoral al que rezar para defenderme de la mugre socialdemócrata que trata de impregnarlo todo desde el mismo día en el que aquel emperador romano decidió sustituir a los dioses griegos por los del judaísmo descafeinado. No creo que haya habido día más triste en toda la historia de la humanidad. Pero bueno, lo que hace un emperador nuca es definitivo. Siempre quedan semillas ocultas en las profundidades de la tierra esperando condiciones favorables para germinar y salir a la luz. Que es lo que a mi juicio está pasando ahora. Un nuevo renacimiento.  

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