lunes, 28 de marzo de 2022
lunes, 14 de febrero de 2022
Depravación
Anoche estuvimos un rato viendo Short Cuts, una película de Robert Altman basada en relatos de Carver. Por la mañana había continuado con la lectura de El Buscón Don Pablos de Quevedo. Pues bien, tal para cual. La depravación humana a modo de maldición bíblica. No hay escapatoria. Ya se había dado cuenta Dios de que el diluvio no había servido para nada: "No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Sí, el corazón del hombre se pervierte desde la juventud; pero no volveré a matar a los vivientes como acabo de hacerlo."
Así que ya me dirán ustedes lo que vamos a poder hacer los mortales con nuestras ingenierías sociales si hasta Dios ya desistió hace tiempo.
De todas formas a lo que quería ir es a comentarles el truco que hay en toda esa literatura y cinematografía que se dedica a poner la lupa sobre la depravación de los humanos. Si bien lo miramos nos daremos cuenta de que a la postre no es más que otra forma de populismo. O sea, decir a la gente lo que le gusta escuchar. Algo que nos consuela porque apacigua el pesar que todos llevamos dentro por aquello de que tire la primera piedra el que está libre de culpa. Ya saben, lo de mal de muchos, consuelo de tontos.
El ser humano tiene muy pocas posibilidades de controlar sus emociones. Por no decir ninguna. Cuando nos embriagamos con cualquier cosa que sea nos dedicamos a fantasear con un mundo de color rosa y, después, cuando la inevitable resaca que sigue a toda embriaguez, pasamos como por ensalmo a recrearnos con las miserias humanas que creemos ver por doquier. Pasamos lo más de nuestras vidas en la pura irrealidad porque todos tenemos algo de eso que antes se decía maniaco depresivo y ahora bipolar. Subimos a bajamos por el tobogán como auténticas marionetas.
Y no me hago ilusiones, porque depravación hay para dar y tomar, pero también su contrario. La mayoría de la gente la mayor parte del tiempo cumple con la ley de Dios. No tienes más que levantarte un día temprano y salir a pasear por la ciudad para comprobarlo. La gente va a sus trabajos. Otros llevan a sus hijos al colegio. Otros levantan la persianas de sus establecimientos. Otros llevan las porras al bar de la esquina para que los parroquianos las puedan desayunar. Un mundo armónico en definitiva que es el real... el de ni tantas velas que quemen al santo, ni tan pocas que no le alumbren. Pero, claro, con estos mimbres, como dicen los tertulianos, es muy difícil escribir novelas y hacer películas. ¿A quién le iba a interesar que le cuenten lo que está viendo por todos los lados a nada que esté en paz consigo mismo?
sábado, 12 de febrero de 2022
Acerca de Dios
Estamos atravesando tiempos terroríficos. Un día tras otro me llegan noticias que prefiero olvidar al instante so pena de subir al terrado para arrojarme al vacío. ¿Cómo pueden pasar estas cosas si no hay una firme voluntad de suicidio colectivo? ¿Es que no le llegan al común de los mortales los datos de las consecuencias catastróficas que está teniendo la obediencia ciega a los designios de las autoridades políticas? Hace dos días murió Luc Montagnier y ni una palabra en los MSM -main streaming media-, o sea, esas grandes cabeceras periodísticas sustentadas en la actualidad con dineros públicos. ¿Por qué iban a mentarle si se había declarado abiertamente negacionista? Que fuese el más prestigioso virologista que había dado el siglo, eso, pelillos a la mar. Y, en el entretanto, la chusma corriendo ciega hacia el precipicio porque piensa que va a encontrar allí la seguridad que son incapaces de encontrar en su lucha diaria contra las naturales adversidades de la vida. Sí, son tiempos terroríficos y más vale que no les cuente de lo que me estoy enterando porque a algunos se les iban a poner los pelos de punta. Porque, lo siento por ustedes, pero hay lugares en los que uno se puede informar con cierta fiabilidad. Lugares que ya advirtieron, punto por punto, lo que está pasando y está por pasar por aquello de creer en soluciones milagrosas a problemas que quizá ni existan.
Pero no se me amoinen, porque es precisamente en la máxima oscuridad donde más brillan las luces. Por eso mismo es tan decepcionante ponerse a identificar estrellas una noche de luna llena. Y por eso era, porque había cierta luz en el ambiente, que no me había dado cuenta hasta punto brilla la luz que emana de Jordan Peterson. Y no es que yo sea, precisamente, un mitomaníaco que va por ahí buscando algo a lo que agarrarse, pero mi esfuerzo continuado por salir de la ceguera me ha proporcionado algún olfato a la hora de identificar esas luces tan necesarias para evitar el extravío siquiera en una pequeña proporción, la suficiente, en cualquier caso, para no desesperar. Pues sí, Jordan, curioso nombre con reminiscencias de bautismo, es el predicador que, no sé si el mundo, pero que desde luego yo estaba esperando escuchar como si fuese agua de mayo.
Hay en YouTube un vídeo suyo titulado: La gente ha olvidado esta verdad acerca de Dios: desentrañando tu fe. Me ha dejado turulato. Por primera vez ha comprendido que lo de creer en Dios es más que nada una cuestión de consecuencia. Si crees quiere decir que le temes y por eso cumples a rajatabla, pongamos que, con las tablas que Moisés bajó del monte. Si no cumples es sencillamente porque no crees y da igual lo que digas. Es una verdad trascendente y de nada sirve hacerse ilusiones. Nuestro objetivo en la vida es claro: hacer un mundo mejor con nuestro sacrificio. Es lo único que nos reconcilia con la vida. Y toda esa mandanga con la que pretendemos escabullirnos de nuestro objetivo esencial no hace más que, tras una efímera ilusión, sumirnos más y más en la desesperación.
En fin, que espero que Dios me perdone por toda la necedad de que hice gala a lo largo de mi ya larga vida.
viernes, 11 de febrero de 2022
Desalemanizarse
"Otra cosa he visto bajo el sol, y fue para mí una gran lección: había una ciudad pequeña, de pocos habitantes; vino un rey poderoso que la cercó, montó contra ella fuertes piezas de asedio; había en la ciudad un hombre pobre, pero hábil, capaz de salvar la ciudad con su destreza, pero nadie se acordó de aquel pobre. Y me dije: sí, <<vale más maña que fuerza>>, solo que la maña del pobre se desprecia y nadie hace caso de sus consejos. Y eso que se escuchan mejor las palabras tranquilas de un sabio que los gritos de un capitán de necios. Más vale maña que armas de guerra."
Supongo que este tipo de aforismos habrán servido a la humanidad para avanzar hacia un mundo mejor, pero es descorazonador comprobar como una y otra vez se tropieza en la misma piedra de preferir los gritos de los capitanes necios. Y eso por más de que al final nunca ha quedado más remedio que acudir a la maña de los hombres sabios y por tanto pobres. Porque, no se engañen al respecto, nunca un sabio digno de tal nombre quiso ser rico. Y menos poderoso. Entendiendo rico y poderoso en el sentido que le da el vulgo y los diccionarios de las reales academias de la lengua... que no por otro sitio que esas academias es por donde empieza la tergiversación de la realidad. ¡Qué falta nos hacen para hablar como los ángeles! ¿O es que Cervantes y Quevedo necesitaron academias para escribir como escribieron? No, miren, es de esas academias e instituciones regulatorias similares de donde procede todo el mal del mundo.
Pongamos ésta que dicen pandemia, creen ustedes que hubiera existido de haber estado el cuidado de los pacientes en manos de médicos de cabecera como mi padre. Él afrontó la gripe del 57 con total naturalidad. En vez de media docena de visitas domiciliarias, aquellos días hacía quince o veinte y eso fue todo. Por lo demás, el principal recurso terapéutico fue el habitual, es decir, el sentido común. Pero, de pronto, España empezó a alemanizarse y las instituciones públicas crecieron como hongos. La instituciones que no tienen otra finalidad que destruir al individuo por el simple procedimiento de diluir sus responsabilidades en el todo. ¿Quién es el guapo que pide cuentas a una institución que ha metido la pata hasta el corvejón?
En definitiva, todos los parásitos del mundo corren a encalomarse en las instituciones y después no hay Dios que los desaloje. Cualquiera al que se le hayan encalomado unas palomas bajo el alero sabrá de qué estoy hablando. Así que mientras no hagamos con los parásitos lo que se suele hacer con esas palomas estaremos en las que estamos: tratando de curar la depresión inherente a la irresponsabilidad con remedios estúpidos. Por lo tanto, señoras y señores, si queremos poder volver a cultivar nuestro jardín no hay más remedio que matar a esos parásitos... en el sentido literal del término.
jueves, 10 de febrero de 2022
Comedia
Hace unos días apareció un vídeo en youtube en el que el profesor Didier Rault explicaba de forma clara y concisa lo que es el sentimiento religioso. La gente, con los gobernantes a su cabeza, pasa de evidencias científicas y cree a pies juntillas en agüeros y hechicerías, que así era como el catecismo del Padre Estete calificaba a las tonterías que se utilizan para ahuyentar el miedo a la muerte. Son tonterías que tienen el denominador común de un fuerte potencial propiciador de la comunión de los santos. Como aquello que cantábamos de niños en el colegio: vamos todos de mil modos a la Reina de la Paz. Me lo contaba Isi el otro día mientras paseábamos, el día que sus tíos le llevaron a San Sebastián de Garabandal; allí tuvo la oportunidad de vivir una experiencia de histeria colectiva sin duda inolvidable. Tengan en cuenta que la histeria colectiva es la forma más acabada de comunión de los santos. O si mejor quieren de disolución del individuo en la masa.
El profesor Rault se refería en este caso a las vacunas como cemento cohesionador. El que se la coloca se salva y el que la rechaza adquiere de inmediato la condición de paria. O de hereje para ser más exactos. El invento siempre funciona igual: no queremos a nuestro alrededor a gente que no crea porque nos pudieran inculcar la sombra de una sospecha. Y esa simple sombra puede desmoronar todo el andamiaje que sostiene la ilusión de seguridad. Porque el caso es que, siempre según el profesor Rault, es tanta ya la evidencia de que las vacunas son un bluf que hay que echarle más que imaginación, locura, para seguir dándolas algún crédito.
Pues ahí lo tienen, una nueva religión que tiene divido al mundo entre santos y herejes. Claro que, cumpliendo aquel famoso adagio marxista de que lo que primero se produce como tragedia luego se reproduce como comedia, ahora estamos en plena comedia como lo demuestran la infinidad de vídeos y chistes que hacen escarnio de los creyentes y sus sumos sacerdotes. Hoy día, ser hereje, no se engañen al respecto, da un label de respetabilidad que, por cierto, se va acrecentando día a día a medida que la superstición va perdiendo brillo ante la incesante lluvia de evidencias. Ayer me mandaron por tres vías diferentes el video de la comparecencia de un profesor de mucho ringorrango en una comisión de investigación del parlamento español sobre las vacunas de marras. Era un video penoso a todos los efectos, primero por las contradicciones del compareciente y, por otra parte, por dejar al descubierto la miseria intelectual de las representantes de la soberanía popular, como se dice. En cualquier caso quedó bastante claro que el rey va desnudo.
En fin, roguemos a los dioses para que el desmorone en curso de todo el andamiaje de falsedades no nos pille debajo. Aunque, ya digo, todo apunta a que esta vez, por mucho que los creyentes se aferren, va a ir de comedia. Cada vez se oyen más risas por ahí.
lunes, 7 de febrero de 2022
A la vejez viruelas
Por entonces vivía en Barcelona y aunque solo fuese por entender las series británicas que ponían en la televisión local pensé que me merecía la pena aprender algo de catalán. Así que siguiendo mi lema de "pensado y hecho" me dirigí a una librería de la Plaza Urquinaona, creo recordar, especializada en libros religiosos. Me informé con un señor muy amable que había allí y, de resultas, salí a la calle con una Biblia en catalán bajo el brazo. De inmediato me enganché en su lectura. Era verano y me había quedado solo en aquella casa con un pasillo de más de veinte metros de largo. Así que con todas las ventanas abiertas lo recorría de este a oeste y vuelta a empezar mientras iba leyendo todas aquellas historias sabidas pero muy poco, por no decir nada, entendidas. De vez en cuando tenía que parar para mirar alguna palabra en el diccionario, pero la verdad es que no mucho porque la Biblia no se caracteriza por la floritura lingüística sino, más bien, todo lo contrario, es de su sencillez y precisión de donde emana su profundidad. O, si no es así, por qué otra cosa creen ustedes que después de veintitantos siglos siga no solo conservando sino acrecentando su prestigio.
Esa profundidad que viene siendo sondeada domingo tras domingo en todas las iglesias del mundo. Unos extraen más y otros menos, pero todos sacan algo de allí. Digamos que la Biblia es el soporte para el más gigantesco ejercicio de semiología que pudo concebir la humanidad. O, dicho de otra forma, la más poderosa máquina de hacer pensar salida del coco de los humanos. En definitiva, es la riqueza simbólica de sus textos. Historias sencillas en apariencia que llegan a lo más profundo de nuestra psique y regresan cargadas de sugerencias que nos pueden incluso quitar el sueño.
Les cuento todo esto porque hace ya algún tiempo que vengo interesándome por los vídeos en los que Jordan Peterson se dedica a desmenuzar, o interpretar a su manera, los pasajes más manidos de la Biblia. Es tanto lo que me han impresionado que no he podido por menos que agarrar la Biblia que compré en Salamanca y ponerme a leerla. Quizá, me digo, todo lo que leí en la vida no ha tenido otra finalidad que poder leer este libro ahora, cuando ya lo único que busco es poner en limpio mi ignorancia despojándola de todo atisbo de vanidad.
En fin, qué vida ésta: a la vejez viruelas
domingo, 6 de febrero de 2022
A hacer gárgaras
Yo, ya, es que con este asunto del coronapollas me parto el culo. He leído en no sé dónde que el comité de expertos que asesora a las autoridades alemanas sobre las medidas a tomar ha llegado a la conclusión de que dado que los virus tienen la mala costumbre de multiplicarse en la faringe antes de pasar a mayores la solución a tomar es muy sencilla: mandar a hacer gárgaras tres o cuatro veces al día con una solución alcalina a todos los alemanes. El agua con sal sirve. Ya ven que sencillo y justamente lo contrario de lo que se viene haciendo que es acidificar los tejidos por medio de la reinhalación del CO2 debido al uso de las putas mascarillas. Y es que los virus se pirran por los medios acidificados. Ya saben, CO2 + H2O, con la colaboración de la anhidrasa carbónica, se transforma de inmediato en CO3H2, un acido muy inestable que necesita desprenderse de un hidrogenión para estabilizarse. Y como supongo les habrán enseñado a todos ustedes en la escuela el pH es una cuestión de hidrogeniones: suben, ácido; bajan, alcalino. Así que ya ven lo que son las cosas, nada van a agradecer tanto los virus como que la gente respire con la mascarilla puesta.
Pues bien, para que vean ustedes lo que es la vida: esta solución a la que han llegado los sesudos expertos alemanes después de haber infringido innumerables torturas a la población es justo la que siempre se utilizó en los cuarteles españoles desde tiempo inmemorial. Cuando un soldado remoloneaba porque, decía, le dolía la garganta, iba el sargento de turno, agarraba un puñado de bicarbonato, lo ponía en un cucurucho de papel, luego metía la punta del cucurucho en la boca del soldado a la vez que daba un manotazo a la base del cucurucho. Mano de santo. La cavidad orofaríngea del soldado se llenaba de bicarbonato, o sea, se alcalinizaba y todos los virus, por lo tanto, se iban a tomar pol saco. No en vano, un militar que conocí en tiempos, y cuyos hijos se dedicaban a lo del anarquismo comunista, decía desconsolado que ya solo creía en Dios y en el bicarbonato.
Así son las cosas de este mundo, que como se ha perdido la costumbre de mandar a la gente que da el coñazo a hacer gárgaras, pues pasa lo que pasa, que todo está patas arriba. Espero que, ahora, que los cabezas cuadradas que siempre se dijo, han caído en la cuenta de que mandar a hacer gárgaras es la solución pues, nada, en adelante, cada cual en su casa poniendo orden y Dios y el bicarbonato en la de todos protegiéndonos del coronapollas de turno. Y de los cabezas cuadradas también.
sábado, 5 de febrero de 2022
La verdad
El gran problema que tienen los que nos quieren pastorear es que el youtuber Joe Rogan tiene 12 millones de suscriptores. Por lo mismo, la otrora archipoderosa cadena televisiva CNN ha perdido el 70% de su público, que no por otra causa ha tenido que dimitir su presidente hace un par de días. Y eso por no hablar de Facebook que al parecer está en caída libre. O sea, para los que todavía no se han enterado, la guerra de la información está siendo perdida estrepitosamente por los poderes en curso. Los pobres ya solo llegan a los viejecitos iletrados y poco más. Que es mucha gente, claro está, pero de irrelevante peso específico. La gente que cuenta está del lado de Rogan y similares y no deja de ganar terreno.
La información siempre ha sido el gran campo de batalla. Acceder a ella no es tan fácil como a primera vista pudiera parecer. Para empezar, difícilmente puedes estar informado si no te manejas mínimamente en la lengua franca del momento. Lo mismo que hasta bien entrado el siglo XVIII todo lo de interés estaba escrito en latín, ahora lo está en inglés. Pero no solo eso, al inglés le tienes que añadir ciertos conocimientos, ya sean de estadística, ya de semiología, ya, en fin, de eso que vulgarmente se conoce como saber leer entre líneas, algo que supongo tiene que ver con el famoso IQ -Intelectual Quocient- una cosa que, sabido es, si natura non da, Salamanca non presta. ¡Y qué le vamos a hacer! Lo siento por los igualitaristas porque en esto no hay ingeniería social que pueda meter la mano.
Saber informarse, esa es la gran cuestión de esta vida. La que exige mayores esfuerzos. Porque, no se engañen, así por las buenas de lo único que te puedes informar es de lo buen chico que es Rafa Nadal. Y todos contentos y venga a hacer patria. Pero si realmente aprenden a informarse lo primero que van a tener que padecer es eso que se conoce como síndrome de Casandra, o sea, que se van a quedar más solos que la una porque nadie les va a comprender y les van a tomar por locos.
Así todo, a la postre, con todas las renuencias que se quieran, los que lo saben todo sobre Nadal tienen que acabar reconociendo que más les hubiera valido escuchar un poco más a Djokovic que, al fin y al cabo, es un émulo de Tesla, ¡ahí es nada! ¡Ay, la verdad, que tortuosos caminos tiene que recorrer para llegar hasta los cándidos! Por no decir hasta los vagos.
viernes, 4 de febrero de 2022
Resarcimiento
"12 Countries Roll Back COVID Restrictions, Israel Scraps ‘Green Pass’
Sweden and Switzerland joined Denmark, Norway, Finland, Ireland, The Netherlands, Italy, Lithuania, France and the UK in announcing they will lift COVID restrictions and open up their countries."
jueves, 3 de febrero de 2022
El Risitas
La señal más evidente de que las cosas van por el buen camino es que el humor está tomando la delantera a todos los demás sentidos. Pasó en España en los últimos tiempos del franquismo, que no paraban de salir revistas satíricas con las que, los que queríamos el cambio, nos partíamos de risa. Por no hablar de la Unión Soviética donde lo primero que tuvo que hacer Gorvachov cuando dio el giro de 180º fue liberar a dos millones de personas que estaban en las cárceles por contar chistes de comunistas. Pues bien ahora en Canadá todos se descojonan con los videos en los que el Risitas le está contando a Quintero las cosas del nene Justin. Así que entre el Risitas y los doblajes del Hitler de la película El Hundimiento la gente va perdiendo el miedo a la verdad, que no para otra cosa los dioses nos proveyeron con el sentido del humor.
Los humoristas por un lado y por otro los juristas. Hay quien dice que el levantamiento de todas las restricciones en el Reino Unido, justo cuando los que dicen contagios han llegado a sus máximos históricos, ha sido debido al canguelo que ha producido entre la clase política la admisión a trámite por parte de los juzgados de multitud de querellas interpuestas por los gabinetes jurídicos. Alguien tiene que responder por todos esos efectos secundarios de las vacunas que por más que los medios oficiales se hayan esforzado en ocultar han acabado por ser del dominio público.
Y luego está esa presidenta de la comisión europea que no debe ganar para peluqueros. Ya dijo la muy ladina que había que derogar el Código de Nuremberg. Seguro que ya estaba viendo las orejas al lobo. Ahora se ha negado a hacer públicos los mensajes que intercambió con el presidente de Pfizer antes de firmar los contratos de compra de millones de dosis de vacunas. Esos contratos en los que se eximía a la farmacéutica de toda responsabilidad respecto de los posibles efectos indeseables de dichas vacunas. Pero no solo eso, contratos en los que la farmacéutica no garantizaba la efectividad del producto. O sea, contratos en los que los ciudadanos europeos además de cornudos salíamos apaleados. Porque ahora vamos a ser los ciudadanos los que tengamos que volver a pagar por las indemnizaciones que van a ser inevitables: ya hay millones de perjudicados haciendo cola en los juzgados.
Yo ya sé que me estoy poniendo muy pesado con todo esto, pero es que el que avisa no es traidor. Las cosas han llegado a tal grado de pudrición que van a ser inevitables las amputaciones para salvar la vida. Es decir que de este desastre no nos vamos a curar por lisis: tendrá que ser por crisis. O sea, con muchos platos rotos. Por cierto que, en un artículo aparecido en la prestigiosa revista Science se afirma que: fuma mariguana y olvídate del covid de los cojones.
miércoles, 2 de febrero de 2022
La de Esquilache
De que ésta es una guerra que estoy ganando no me cabe la menor duda. Lo que me tiene mosca es un cierto temor a recibir un tiro antes de que todo acabe. Porque el resentimiento de los perdedores siempre ha sido y será el verdadero veneno del mundo. Sobre todo el de los perdedores que partieron de la verdad absoluta. Lo estamos viendo estos días en los gobernantes que están empezando a pagar el precio de su arrogancia. Siguen empeñados en imponer eso que llaman vacuna y que hasta el más tonto del pueblo a nada que mire puede ver que es un monstruoso fraude que se está llevando por delante a mucha gente... que puede ser que eso sea precisamente lo que andan pretendiendo por más que suene a paranoia. ¡Cuántas veces a lo largo de la historia no resultó que, al final, fueron los tachados de paranoicos los que acertaron con sus pronósticos!
Ayer lo explicaba meridianamente en un video el profesor Didier Raoult. Cuando se deja de lado la evidencia científica para pasar al dogma religioso. Entonces, ya, es complicado apear a la gente de su engaño. ¿Cómo convences a la gente que se ha metido por el cuerpo toda esa mierda de que ha sido engañada? Da igual que vean que los no vacunados están tan pichis y que los vacunados andan como puta por rastrojo. La vericuetos que recorre la mente humana para no ver lo que le humilla son sorprendentes. Así todo, no todo son Rafas Nadales. También los hay como Matt le Tissier, el que fuera estrella del futbol inglés que tiene colgado un video en Oracle Films que les recomiendo vivamente. Difícil encontrar a alguien que explique de forma tan sencilla, informada e inteligente la movida en curso. Con gente así no es extraño que el gobierno inglés haya que tenido que tirar a la basura millones de dosis de la pócima sagrada. Y, también, que el ínclito Boris ya hasta huela mal y hable solo. ¡A los ingleses les van a decir lo que es la ciencia y la libertad!
En cualquier caso no va a ser fácil la salida de este embrollo. Esta dejando demasiadas cuentas pendientes. Mucha gente arruinada y no solo dinerariamente. Gente que ha perdido la salud o ha muerto por la dichosa pócima. Ya es imposible controlar a las ratas del poder. Escapan del barco a borbotones y cuentan lo que han visto. Los medios de comunicación empiezan a hacer agua. Es imposible tergiversar tanta evidencia: los deportistas caen por haberse metido la mierda y no hay más tu tía lo diga quien lo diga. Eso de que siempre ha sido así no es más que el miserable argumento de los engañados que les horroriza pensar en lo necios que han sido. Es humano, desde luego.
Y mientras tanto, aquí, los españolitos de a pie andan con la cosa de la mascarilla. Alirongo, alirongo, alirongo, la mascarilla me la quito y me la pongo. Ya saben que si en algo ha habido siempre una compenetración sin fisuras entre los políticos y la chusma eso ha sido su en afición a poner puertas al campo. Pero, ¡ay de los políticos cuando la chusma cae en la cuenta de que las puertas en el campo no sirven para nada! Entonces es la de Esquilache.
martes, 1 de febrero de 2022
El niño Nadal
Siento mucho decirlo porque sé que me va a generar antipatías, pero estoy que no puedo más de Rafa Nadal. Toda esa manipulación mediática para elevarle a la condición de semidios. ¡Por Dios bendito, si solo es un jugador de tenis! Y por lo demás, a mi juicio, bastante miserable como ser humano. Por lo visto acaba de ganar uno de los miles de torneos que hay todos los años y si nos atenemos a la exaltación mediática que tal victoria ha provocado se diría que el muchacho ha estado poco menos que defendiendo el paso de las Termópilas. Es ridículo de todo punto, pero es que, además, lo que nadie subraya es que antes de ganar ese torneo habían expulsado de él con malas artes y la anuencia del propio Nadal al número uno de ese deporte. O sea, cuanto menos, una victoria bastante empañada a la vez que, ya digo, a mi juicio, indiscutiblemente miserable.
A mí, en la vida se me ha ocurrido ponerme a mirar a los que están jugando a lo que sea. No estoy dotado en absoluto para entretenerme por delegación. Toda la vida más que deporte he hecho ejercicio porque muy pronto aprendí que proporciona sensaciones placenteras. He caminado mucho por la ciudad y por el campo, he recorrido grandes extensiones en bicicleta, he nadado e, incluso, de joven practiqué algo el tenis, aunque lo dejé pronto porque no soy partidario de engancharme a nada que exija mucha parafernalia. Además, eso de llevar la competencia a cosas irrelevantes no me interesa en absoluto. Porque lo siento mucho, mis queridos niños, pero eso de ganar o perder en un deporte tiene la misma importancia que los pedos que tira un buey. Si has pasado un rato agradable jugando con los amigos, genial. Sí te crees mejor por haber ganado o peor por haber perdido es que eres un redomado necio. Y no te digo ya nada esa gente sentimentalmente adscrita a un club, o jugador, esos, de traca.
Pero a lo que quería ir, a lo del niño Nadal. Se lo pusieron a huevo el haber podido demostrar su grandeza de espíritu abandonando Australia a la vez que lo hacía el chico servio. Pero no, no se cansó de hacer declaraciones serviles. Que si las normas hay que cumplirlas, que si patatín, que si patatán. Un verdadero mierda de tío. Como si estuviese agradecido de que le hubiesen quitado de en medio al único que le podía hacer sombra. Además, ¿ganar qué? Un puto torneo de los que ya ha ganado un millón. ¡Joder, que vida más miserable! Todo el día metido en una cancha para ser el mejor dándole a la bolita. Un robot, en definitiva. No me extraña nada que sea amigo de Billy Puertas, el robot por antonomasia.
Pero, en fin, así corre el mundo. La gente incompetente para competir consigo mismo se inventa jueguecitos para autoengañarse. Es como los que intentan convencerse de que el mejor amigo del hombre, y supongo que de la mujer, es el perro. Pues que con su pan se lo coman. Uno ya tiene bastante con intentar mantener la calma ante tanta credulidad suicida como hay en el mundo. ¡Ya te digo, Rafa Nadal, menudo ejemplo de mierda para los infradotados! ¡Ale, todos a ver como le da a la bolita!
lunes, 31 de enero de 2022
La logística
Cuando los tiranos se ven perdidos es cuando cometen sus más graves errores. Así ha sido que los partidarios de la nena Justin se han dedicado en las últimas horas a arrojar clavos sobre las autorrutas para que los camiones pinchen y la ira de los camioneros, y de todos los que les apoyan, monte d´un cran. Yo lo entiendo porque ya lo viví aquí en España hace casi cincuenta años. Los allegados a aquel régimen tenían un modus vivendi mucho más que pasable y temían perderlo. Y, claro, no hay peor consejero que el miedo. Y por eso fue que hicieron tonterías lamentables que luego trajeron cola en el sentido opuesto al que ellos pretendían.
En cualquier caso la experiencia histórica es inapelable: cuando un orden ya no sirve se anuncian en el horizonte negros nubarrones que traerán la tormenta que fertilizará la tierra. No se sabe lo que crecerá después, pero una cosa sí que es segura: sin un periodo de caos no hay renacimiento posible. Y eso es precisamente en lo que nos estamos precipitando ante la mirada incrédula de los borregos. ¡Pero si yo tengo mi pasaporte covid!, exclaman llenos de orgullo. Pues ya se lo advierto: os podéis ir limpiando el culo con esos pasaportes porque es para lo único que van a servir. Así que si quieres hacer algo por ti: ten una cierta cantidad de cash bajo el colchón y llena de alimentos imperecederos tu alacena. Quizá no lo vayas a necesitar, pero, como decíamos en el colegio, más vale un porsiacaso que dos pensequé. Porque, mira, si los camioneros andan en la primera línea del frente eso quiere decir que la logística se está yendo al carajo. Y eso es justo lo que llamamos caos: una sociedad sin logística.
Por cierto que anoche estuvimos viendo El Puente Sobre el Río Kwai. Es una película que tiene como trasfondo la logística aunque su intencionalidad manifiesta es ponernos en guardia contra las habilidades manipuladoras de los psicópatas. Aquel coronel que hechiza a sus soldados para que construyan un puente que hubiera sido la ruina de su propio ejercito de no haber sido destruido por los servicios de sabotaje. Porque esa es la cuestión, que los psicópatas tienen una pasmosa facilidad para conectar con las masas por la sencilla razón de que, como ellas, son incapaces de ver más allá de sus narices. ¿O es que acaso no es lo que ahora estamos viendo predominar en el mundo? Una casta de psicópatas encaramados en el poder con la anuencia de las masas aborregadas... todos juntos hacia el precipicio, pero eso sí, enmascarillados y requetevacunados. Seguros de estar en lo cierto, en definitiva. Es, como dijo el clásico, la certeza del aprisco frente al mar de incertidumbres. O el cementerio frente a la vida.
domingo, 30 de enero de 2022
La lengua
A rey muerto, rey puesto. Que se acaba lo del virus, pues nos inventamos lo de Ucrania. El caso es tergiversar la realidad para que la borreguería mundial ande siempre cagándose por la pata abajo. ¡Os vais a morir! ¡Os van a matar! Claro, hace años los australianos decidieron por referéndum prohibir la posesión de armas y mira en lo que han venido a dar. Bueno, mucha gente ha tratado de sustituir esa carencia esencial con perros de presa, pero no funciona. Una semiautomática es una semiautomática y si la policía o tu vecino molesto sabe que la tienes empiezan a considerarte de otra manera. No hay otra forma de ser libre que siendo fuerte, porque somos animales y, por lo tanto, tenemos una tendencia irreprimible a comernos a los que son más débiles que nosotros.
Me dijo María que hoy se iba a ir con una amiga a ver pájaros en las marismas de Santoña. La pregunté si llevaba tiragomas. No me entendió. Porque ese es el caso que han convencido a la gente que ir a mirar como vuelan los pájaros es divertido. ¡Non sense! ¡Un aburrimiento morrocotudo! Solo tengo que mirar por la ventana para ver volar a los pájaros. Y me deja frío. Sin embargo, cuando de niño iba con mis amigos proscritos, con el tiragomas en ristre, a intentar atizar a cualquier cosa que volase, era el delirio. Porque los pájaros están ahí no solo para alimentarte, también para que practiques en afinar la puntería, cosa ésta, de suma importancia para la consecución de una estabilidad emocional que te permita controlar los esfínteres sin problemas. Toda la historia de la humanidad se resume en eso: los poderosos siempre utilizaron su tiempo libre en ir a afinar la puntería. Por no hablar de las películas del oeste, único género cinematográfico de algún interés precisamente por eso, porque enseña que la puntería es la base de la supervivencia.
Pero, bueno, vayamos a lo de Ucrania. ¿Qué diferencia ven ustedes entre lo que quieren los rusos para los rusófonos del este de Ucrania y lo que quieren los españoles para los hipanohablantes de Cataluña? Porque resulta que lo mismo el gobierno ucraniano que el catalán quieren manipular sentimentalmente a la ciudadanía con la cosa de los idiomas. Si desaparecen los rusófonos del este de Ucrania, Ucrania será el paraíso. Si desaparecen los hispanohablantes de Cataluña, Cataluña será el paraíso. La única diferencia entre unos y otros estriba en que los rusófonos tienen semiautomáticas y los hispano parlantes no las tienen. Así que, saquen ustedes mismos las conclusiones pertinentes.
Por cierto que los de la TV española dijeron que lo de Canadá eran unos cientos de camiones. Y no se equivocaron porque ese "unos" lo mismo puede ser dos o tres que un millón. Es lo que tiene la lengua que lo mismo sirve para manipular la información que para poner a punto de nieve el flujo vaginal. En fin.
sábado, 29 de enero de 2022
Gitarras
Ayer iba por ahí tratando de escampar la boira y, de pronto, mi mirada recayó sobre una guitarra que había en el escaparate de una brocantería. Como era mediodía estaba cerrado, pero me prometí volver. Por la tarde estaba en casa aburrido y me vino a la memoria el asunto, así que me acerqué a ver lo que daba de sí la cosa. Al entrar vi que el brocanter estaba con un tipo joven que muy sonriente me preguntó si no le conocía. Me costó reconocer en él a Mojha, el conserje de la urbanización de Valdenoja en la que resistí un par de años. Me alegré de verle y de saber que ahora somos vecinos porque Mojha es lo único positivo que recuerdo de aquella urbanización supermegaprovinciana. Pero, en fin, volviendo a la guitarra, el brocanter la sacó del escaparate y me la entregó como de mala gana porque no se pone en manos de cualquiera una joya. A la que pergeñé con ella unos aires andaluces el tipo cambió radicalmente su actitud. Mojha, por supuesto, alabó con exceso mis habilidades. Se trata de una guitarra que la hija del que la tocaba no quería ver porque le recordaba a su padre y la hacía llorar. Las típicas historias de attachment sentimental que rompen el corazón. En cualquier caso había llegado a manos del brocanter formando parte de la balumba de trastos del padre que la hija se había apresurado a vender al mejor postor tan pronto el padre había pasado away. Seguro que no había pagado ni cien euros por todo, que fue justo lo que me pidió por la guitarra. Como no soy muy de tira y afloja, cuando la cosa llegó a los ochenta y cinco, que era justo lo que llevaba encima, me la quedé. Es una guitarra clásica de procedencia valenciana que está impecable y suena bien. Cuando le cambie las cuerdas y la toque un poco quedará mejor que nueva. Así que ya tengo tres, justo las que caben en el reposaguitarras que compre en Palencia. ¡Lucen lindas!
Ahora bien, ¿para qué necesitaba yo otra guitarra? Sería largo de contar y siempre sonaría a justificación estúpida. Es, sencillamente, que uno es vanidoso y necesita, aunque solo sea de tarde en tarde, dar rienda suelta a los instintos: no puedo ver una guitarra sea donde sea y quedarme como si tal. Es evidente que he trasferido hacia ellas la obsesión que antaño mostraba por las mujeres... que no es que no sigan obsesionándome, pero he llegado a la conclusión que las guitarras se les parecen mucho en sus formas y, por otra parte, no crean el menor problema. Así qué...
viernes, 28 de enero de 2022
Alfombras
Los que tenemos años ya vimos esto mismo cuando el régimen franquista se desmoronaba. Los medios de comunicación trataban por todos los medios de minimizar las movidas que había por la calle. Y llamaban comunistas y agentes infiltrados de potencias extranjeras a los según ellos cuatro gatos que querían arruinar España. Seguramente no había en aquellos medios un solo periodista que se creyese el embuste, pero quien paga, manda, y llámame alfombra, pero dame de comer.
El caso es que el nene Justin dice que la movida camionera es un "smoll fringe with unacceptable views". O sea, una pequeña porción de canadienses con puntos de vista inaceptables. ¡Pues será pequeña, pero al parecer suficiente para tener el país paralizado! Y el nene Justin escondido porque, según argumenta, estuvo en contacto con un apestado. Espera a ver que no acabe siendo arrastrado por las calles: el funesto destino de tantos tiranos.
Aquí, en mi querida España, todas las alfombras que comen del poder han corrido a demonizar a Aitor, el abogado contra la demagogia, porque, haciendo uso de sus conocimientos, ha explicado impecablemente por qué ya no puede ser obligatorio el uso de las mascarillas. Como siempre, los argumentos de las alfombras han sido ad hominen. Que si Aitor es esto, que si es lo otro. Pero el caso es que Aitor, hasta ahora, no ha fallado una sola vez en todo lo que ha dicho. Eso sí, ninguna de esas alfombras, tan pisoteadas por sus dueños, ha pedido disculpas a Aitor por todo lo que le insultaron cuando dijo que los estados de alarma eran inconstitucionales.
Pero lo mejor de todo esto es la versatilidad de las alfombras., Cuando están muy usadas, las sacudes el polvo, las pasas, si acaso, por la lavandería y ya las puedes poner en otro sitio a dejarse pisotear por sus nuevos señores. O es que no recuerdan a aquellos Cebrianes, Haros Teglen y demás, con que facilidad pasaron de cantar las glorias del régimen franquista a ser los abanderados de la democracia en su estado más puro. Claro que, si te pones a pensar un poco, ¿qué diferencias existen entre aquel régimen satánico y éste angelical de ahora? Se lo diré: la propaganda adaptada a los tiempos. En aquel de entonces los malos eran los comunistas y en éste de ahora los fascistas. Y claro se necesita la sutileza de las alfombras para inventarse las diferencias que no existen entre una y otra cosa. A la postre, socialdemócratas todos, aunque éste sea el secreto mejor guardado por las alfombras, porque ¡qué horror si el pueblo llano descubriese que toda esta mafia que llaman Estado sigue siendo la obra que nos dejó Franco en herencia! Ya lo dijo, y muchos se rieron, que lo dejaba todo atado y bien atado. ¡Y vaya que si lo dejo! Con su legión de alfombras recién sacudidas y lavadas.
jueves, 27 de enero de 2022
Alemán de Alemania
¿Pero cómo pudo ser? Pues fue. Y continua siendo. Me refiero a lo de Alemania que es que no hay forma de que deje de tropezar en la misma piedra una y otra vez. La piedra de la fatal arrogancia. Ellos, quizá por que saben hacer aparatos tan bonitos, han llegado a creerse que están capacitados para torcer el brazo a la naturaleza. Ahora la cosa va de que van a obligar a un virus a comportarse como ellos quieren. ¡Fíjense, un virus, una cosa tan minúscula, cómo no vamos a poder con él! ¡Por mis cojones!, como dicen en mi pueblo.
Pues sí, andan allí debatiendo los parlamentarios para imponer la vacunación obligatoria. También sobre la conveniencia de prohibir la plataforma digital Telegram. Sostienen que Telegram desinforma. O sea, lo de siempre. El mundo no es lo que es sino lo que a mí me gustaría que fuese. ¡Puto idealismo! ¿A ver quién es el que no se estrella con esa forma de pensar?
Sin embargo la realidad es tozuda y la naturaleza va por donde le da la gana. Ni las vacunas sirven para una mierda ni el virus respiratorio se comporta de forma que no podamos convivir con él si le dejamos a su aire ni Telegram desinforma más que cualquier otro medio de comunicación.
Bueno, en llegando aquí tendré que admitir que también esa forma de hacer el imbécil tan alemana es una más de las manifestaciones de la naturaleza. O sea, que es lo más natural del mundo que fuesen precisamente los alemanes los que descubriesen esta forma de destruir las sociedades que conocemos como socialdemocracia. Ellos son como lo de la anécdota del escorpión, que no lo pueden evitar. Si no lo tienen todo perfectamente controlado les parece que la vida se les va a llevar por delante. No en vano antes de la socialdemocracia inventaron el protestantismo, otro delirio de mierda.
Pues sí, como contaba el otro día la youtuber Ter, si un día amaneces con un granito encima del labio, no se te ocurra ponerte a remediarlo estrujándole y aplicándole emplastos porque así te durará una eternidad. Mejor déjalo a su aire que en cuatro días será historia. Supongo que nos metió este rollo pensando en lo del virus de marras.
Por cierto, antaño se contaba un chiste en el que un alemán le decía a todo el mundo que el era alemán de Alemania porque había oído a alguien decir que era alemán de los cojones.
martes, 25 de enero de 2022
El pozo socrático
domingo, 23 de enero de 2022
La biblia y el fusil
Ya va para treinta y pico años que algunos tuvimos la gran satisfacción de ver derrumbarse el comunismo. Bueno, eso es lo que nos creímos porque estábamos demasiado acostumbrados al pensamiento dual. Si no es comunismo tiene que ser capitalismo y viceversa, nos decíamos. ¡Soberbia espirlochería! Lo que en realidad habíamos visto caer era el comunismo duro o, dicho de otra forma, la versión más necia de la concepción comunitarista de organización social. Pero la realidad era que había por doquier formas más sutiles de lo mismo que aparentaban estar en inmejorable estado de salud. Lo llamaban democracia. Democracia por aquí, democracia por allá, no había forma de apear la famosa palabrita de la boca de los que vivían del cuento creyendo, eso sí, que nos estaban perdonando la vida.
Hemos vivido muy engañados. La famosa democracia no es más que un comunismo lihgt que nos permite jugar a ser ciudadanos lo mismo que los mayores permiten a los niños jugar a las casitas. Nos dejan poner pequeños negocios, hacer excursiones, rodearnos de cachivaches hasta la asfixia, pero más allá solo pueden llegar algunos titanes que de inmediato son asimilados por la nomenclatura, u oligarquía de hierro si mejor así quieren llamarlo. Es la mafia del poder que lo controla absolutamente todo o, dicho de otro modo, que se arroga el monopolio de la violencia.
Ese monopolio, sí, es la clave. Ese empeño en apoderarse de la educación para consolidar ese monopolio. Yo lo suelo hablar con mis amigos y todos están convencidos de que lo de tener armas en casa es una mala idea. ¡Mira lo que pasa en EEUU!, te argumentan. Si entendiesen algo sabrían que allí los abuelos te regalan, recién superada la pubertad, una biblia y un fusil: las dos armas imprescindibles de la libertad responsable.
Lo que les quiero decir es que, lo mismo que hace treinta años cayó el muro de cemento, es muy posible que todo esto de la plandemia no sea más que la caída del muro psicológico que con tanto ahínco se ha venido levantando durante las últimas décadas en las escuelas públicas. Cada vez más gente se está dando cuenta de que esto que llaman democracia es un bluf tras el que se esconde una tiranía pura y dura. Cada vez más gente quiere recuperar el derecho a interpretar la biblia según su particular visión de la jugada y, también, el de poseer armas de fuego para defenderte de los arrogantes que pretenden saber mejor que tú lo que tienes que hacer con tu vida.
sábado, 22 de enero de 2022
La vuelta del aire
El vídeo del Dr. Campbell del que ayer les hablaba ha tenido en un solo día un millón y pico de visitas. Ni las estrellas del pop llegan a tanto. Sí, ya se nota en el ambiente que el aire ha dado la vuelta, como en aquella novela de Torrente Ballester. El viejo orden socialdemócrata anda intentando apretar todas las tuercas posibles por ver si así se mantiene un poco más, pero es de todo punto inútil porque por todas partes surgen Drs. Campbells denunciando la pantomima y la gente no para de escucharles.
Un signo muy significativo de esa vuelta del aire es el incremento exponencial que han tenido las afiliaciones a las mutuas médicas. El personal huye del Estado. Luego vendrá la educación y después las pensiones y el Estado se habrá quedado en nada. Es el futuro: el individuo autónomo responsable de su propia vida. Así que no se me amoínen porque toda esta movida que acabamos de pasar no ha sido otra cosa que el canto de cisne de la fatal arrogancia, ya saben, la de los que piensan que saben mejor que tú lo que necesitas.
Ahora, sí, ha llegado el momento de afrontar los nuevos retos. Ya está ahí la AI, inteligencia artificial, que parece ser el fuego más incontrolable de todos los que hemos robado a los dioses. Puede ser peor que cuando a Faetón se le desbocaron los caballos. ¿Se imaginan lo que puede llegar a ser esto si nos quitan el consuelo del trabajo? Solo nos quedará entonces el matarnos los unos a los otros para ahuyentar el espectro de la muerte.
En cualquier caso la vida nunca ha sido ni será fácil. Solo te da un corto respiro después de una guerra si es que la has ganado. Eso es, al menos, lo que decía mi madre. Y, la verdad, empiezo a tener la sensación de que acabo de ganar una. Aunque tampoco quisiera precipitarme porque sé de los coletazos que pega la bestia moribunda.
viernes, 21 de enero de 2022
El despertar
Los que tenemos cierta edad podemos recordar lo que es un despertar colectivo a la realidad presente. El régimen político franquista, que había dado unos resultados increíbles a la nación, se había convertido ya en un trampantojo que a duras penas podía ocultar la ruina en la que todo sistema político autoritario acaba por convertirse. Y para colmo de males la crisis del petróleo del 73 le había dado la puntilla. Era todo como de risa. Aquel aparato burocrático/represivo mayormente servía para dar pábulo a los humoristas. Las revistas satíricas surgían por doquier cumpliendo su función de amable despertador. Poco a poco las manifestaciones contra el régimen iban tomando cuerpo, pero por comparación con las que se hacían de adhesión al Caudillo eran minúsculas. La inmensa mayoría de la gente había pasado de cagar en el corral a hacerlo en un cuarto de baño caliente y, eso, se agradece. Así todo, entre el humor, los apretones de la crisis económica y, también, el cansancio, la conciencia de que aquello ya no servía crecía como crecen todos los organismos vivos, es decir, que al principio no se nota apenas y de pronto, una vez alcanzada una masa crítica, se dispara. A los dos años de muerto Franco ya solo había en España cuatro frikis que se atrevían a seguir defendiéndole.
Con esto de la plandemia está pasando tres cuartos de lo mismo. De momento son pocos, pero no cesan de aumentar los que se apean del burro. Ayer apareció un nuevo vídeo del Dr. John Campbell en el que hace un análisis de los datos hechos públicos por el NHS, o sea, el servicio nacional de la salud del Reino Unido. Algo demoledor. Todo ha sido una pura manipulación de las estadísticas. El exceso de mortalidad habido ha sido la consecuencia directa del abandono de los pacientes por parte del citado NHS. Solo de diagnósticos y tratamientos postpuestos de cáncer se calcula que la han palmado unas 50.000 personas. Bueno, ya ha empezado la pesada digestión de la molesta realidad. Es decir, que por un tiempo va a ser muy difícil conciliar el sueño.
Pues bien, ya verán, dentro de cuatro días va a resultar que los porcentajes de no vacunados van a ser abrumadores. Porque es humano: a nadie le gusta considerarse a sí mismo un borrego. Por cierto que, a propósito de borregos les recomiendo el video que colgó ayer Alfredo Diaz en el que se ve al cantante Freddie Mercury arengando a los rebaños.
jueves, 20 de enero de 2022
Quijotes
Una de las cosas de este mundo que más curiosidad me produce es la magia de Los Luceros de Rioverde. Son los cuatro hijos de una familia mexicana de Texas. Los dos mayores apenas están rozando ya la adolescencia y los menores permanecen todavía en la mera infancia. Aparte del prodigioso acompañamiento con el acordeón que hace Xaxeni, lo que me llama poderosamente la atención es que unos niños puedan interpretar esas letras que casi siempre tratan de amores incomprendidos o traicionados. Desde luego que los mexicanos bordan, diría que incluso mejor que los argentinos, lo que las señoras en cuya casa viví de niño llamaban lamentos de cabrón. Cómo se puede interpretar con sentimiento lo que ni de lejos has vivido. Pero, en fin, éste es asunto que escapa a toda razón para ser puramente instintivo. O animal, para que nos entendamos. Así que mejor lo dejo y paso a lo que nos tiene concernidos hasta los tuétanos... por más que ya apeste.
Lo bueno del caso es que los ingleses han decidido ya de una vez por todas pasar página. Vuelven a la vida como era antes del ataque de locura. Farage hizo ayer un vídeo esclarecedor. En Inglaterra, dijo, mueren al año unas 750.000 personas. De eso que llaman covid propiamente dicho, el año pasado murieron 17.000. El 85% de esas 17.000 sobrepasaban la edad considerada como media de expectativa de vida de los ingleses. O sea, seamos claros, esas 17.000 personas que dicen que murieron de covid, en realidad, lo hicieron simple y llanamente de viejos. ¿O es que los viejos no necesitamos un empujoncito para irnos?
Lo que también hay que tener en cuenta es que en el Reino Unido el horno no está para bollos y los políticos han considerado oportuno dejar para mejor oportunidad lo del pasaporte de crédito social que, en no otra cosa, es en lo que están emperrados el resto de los políticos europeos. Es la obsesión centroeuropea por el control y la disciplina. Esas ciudades asquerosamente impolutas en las que no hay nada por lo que protestar. ¿Ustedes creen que eso es vida?
Pues bien, todo indica que tampoco en esas ciudades impolutas el horno está para bollos. Por fin han dejado al Dr. Perrone, que ese sí que es un experto de la cosa, exponer, en un un foro internacional habido en Luxemburgo, la magnitud escalofriante del fraude de las indebidamente llamadas vacunas. Alguien se va a tener que comer un marrón muy grande por que los estropicios causados ya no hay alfombra que los tape. Hay mucho muerto por medio presto a pasar a la condición de asesinado. De hecho ya hay comisarias del Reino Unido que están investigando esos asesinatos.
Bueno, en lo que me concierne directamente, aquí, en ésta que fue la Montaña, de soltera Santander y de casada Cantabria, las autoridades han decidido retirar la obligatoriedad del pasaporte sanitario para entrar en bares y restaurantes, o sea, que la mierdosa gente que tan orgullosa estaba de su "compliance" ahora se va a tener que codear con los negacionistas y demás yerbas. ¿Cómo puede una persona con lo que hay que tener someterse al oprobio de mostrar un documento para poder tomar una pinta en un bar? No, desde luego que para mí todo esto ha servido para que comprobemos una vez más hasta qué punto la mayoría de gente puede llegar a ser mierdosa. Claro que si hay una mayoría quiere decir que también hay una minoría de Djokovics y Farages, Quijotes si mejor quieren, que hacen que la vida siga mereciendo la pena.
miércoles, 19 de enero de 2022
The Last Days of the Covidian Cult
CJ Hopkins es un autor teatral, novelista y articulista tirando a satírico, que ha publicado un interesante artículo en uno de esos medios que han surgido últimamente para sortear la censura de los medios clásicos, todos ellos generosamente subvencionados por el poder en curso. El artículo en cuestión lo titula The Last Days of the Covidian Cult y está publicado en OffGuardian.
En Los Últimos Días del Culto Covidiano, CJ Hopkins nos viene a decir que lo que va a pasar con toda esta historia se va a parecer mucho a lo que vimos en la película El Hundimiento que era una versión cómica, y muy instructiva, de los últimos días de Hitler. Estos gobernantes que tenemos, cuanto más ven desmoronarse su invento, más intentan apretar las tuercas a la ciudadanía. Es todo como el trampantojo que en El Hundimiento le construyeron a Hitler para que no se deprimiera. Es como lo del presidente Macron que intenta segregar a una parte de la población por no haberse querido meter la cosita de marras. En teoría no pueden acceder a ningún servicio, ni público ni privado, porque carecen del preceptivo pasaporte. En la práctica es otra cosa. Los bares y restaurantes se han convertido en clubs privados que hacen socio a cualquiera que cruza su puerta. Y ahí ni Macron ni su viejecita del alma pueden meter la mano. Y hasta parlamentarios de su mismo partido queman el pasaporte en cuestión delante de las cámaras de TV en horas de máxima audiencia. Por no hablar de la policía que se ha puesto a desfilar del lado de los manifestantes.
Y lo mismo en Austria y en Alemania y en Nueva Zelanda y en Australia y en muchos más sitios, los gobernantes mirando el trampantojo y haciendo como que eso es la realidad y, claro, deseando en su fuero más interno llevarse por delante a todo el mundo en su caída. Sostenella y no enmendalla, en definitiva, porque reconocer su metedura de pata, sospechan que les puede costar muy caro.
Y luego nos llegará la marea, o el sunami, de rabia contenida por la humillación de los que se tragaron la pantomima. Todas las veces que corrieron a las colas para meterse la cosita. Yo es que no sabía que Hitler estaba gaseando a lo judíos, dirán para justificarse. Pero en su fuero interno les corroerá la vergüenza por haber sido tan ingenuos. O tan tontos. O sea, como aquellos que llamaron los buenos alemanes que nada tuvieron que ver con lo que pasó. Es decir, la procesión por dentro y el odio a los judíos intacto.
Por cierto que, según parece, en la última tabla estadística sobre la cosa que ha publicado el Ministerio de Sanidad del Reino de España ya no se hace diferencia entre vacunados y no vacunados. Se dan cifras globales y sanseacabo. ¡Lo pillan! Claro, es que con los datos que se daban en la anteúltima hasta Hitler se hubiera deprimido un poco más si cabe.
En fin, según CJ Hopkins, no va a ser fácil que salgamos de esto sin unos cuantos rasguños.
martes, 18 de enero de 2022
Downgraded
Es la historia de un amor como no hubo otro igual, que cantaban los Machucambos.
Y en éstas estando va el ministro de la cosa de Australia y dice que hay que expulsar al servio porque, ¡fíjense!, se ha convertido en un icono de la libre elección. Así, como suena. Bien es verdad que el servio se había convertido hace un año o así en el abanderado contra la apertura de una mina de litio en Servia por parte de la compañía Rio Tinto que, ¡oh, casualidad!, es de capital mayoritario australiano. En esta vida, como saben, todas las piezas del puzle acaban encajando.
Pero, a pesar de las apariencias, y la pertinaz censura informativa, no se crean que la gente se chupa el dedo. En la Gran Bretaña van los sicarios, montan el vacunódromo y con las mismas a las pocas horas le tienen que desmontar sin haberse comido un rosco. Allí, como pasó hace ochenta años, es el primer sitio en el que el amor como no hubo otro igual se fue al carajo. Ya tienen baste con hacer chistes sobre Boris Jonhson, que es que el personaje parece que ni pintado para la caricatura. Y por si eso fuera poco, va Nigel Farage, el héroe de Brexit, y se pone a colgar vídeos en YouTube que no dejan títere con cabeza. Por cierto que ayer nos contaba como en Holanda los bares y restaurantes han decidido pasarse por el forro todas las prohibiciones y han abierto con normalidad mientras la policía se ha quedado en sus cuarteles jugando al tute. Sin duda, allí la autoridad se ha downgraded a más velocidad que la susodicha vacuna, lo que ya es decir.
Y mientras tanto, aquí, siguen jugando con las cifras. La gente se muere. Sobre todo los viejos. Y todos van por el barrio con la mascarilla calada y cara de circunstancias... hasta que encuentran un bar: entonces se la quitan y se olvidan de las ominosas premoniciones gubernamentales. Claro que si has estudiado un poco y analizas esas cifras ves hasta que punto hay obstinación en sostenella y no enmendalla. Porque una de dos, o se muere gente o aquí no cabemos. Es ley de vida.
En fin, que qué ganas tengo de que termine todo esto para sacarme de encima la pestilencia que mi escepticismo me ha provocado. Aunque es probable que ya quede marcado de por vida porque, al fin y al cabo, un judío sigue siendo judío por mucho que le liberen de Auschwitz.
lunes, 17 de enero de 2022
La cosita
Como era de esperar toda esa gente demonizada y perseguida por el horroroso delito de no haberse querido meter eso que llaman vacunas, pero que, en realidad, no se sabe lo que es ni para qué sirve que no sea para poner la mosca detrás de la oreja de los que se lo han metido, en fin, como digo, esa gente demonizada ha encontrado el alibí que da sentido a su vida: se han organizado y andan todo el día de aquí para allá, de comida o manifestación y, sobre todo, haciendo camaradería y generando entre ellos un cierto sentido de élite que les confirma en su decisión. Lo sé porque María tiene una amiga que la informa cada día de esas correrías. Una mujer de ochenta años a la que sus hijas universitarias han vuelto la espalda por no quererse meter la cosita. Nada de lo que preocuparse porque nunca estuvo tan feliz la mujer.
Pero, claro, a través del mundo, la nueva hermandad aglutina a millones. Va a ser muy difícil matarlos a todos como quieren algunos de los que amenizan las noches televisivas. Más bien van a ser estos los que lo tengan chungo porque ya han empezado a ser llamados por los jueces por su incitación al odio. Por lo demás, es increíble que esta gente no esté mínimamente informada. Se supone que, dado el presupuesto que tienen esos programas televisivos, tendrán un equipo que investiga y se informa. Y, oye, si el número de deportistas muertos en los últimos seis meses multiplica por tres la media de los últimos doce años, si el número de infecciones de líquido cefaloraquídeo se ha multiplicado por ochenta respecto de la media de años anteriores, si las miocarditis se han disparado... la lista es larga y, todo ello, ¡oh casualidad!, desde que la gente ha empezado a meterse la cosita y a hacerse PCRs.
No sé, pero por lo menos, a no ser que babees, sospechas que algo raro está pasando.
Y claro, como no podía ser menos, los más avisados entre los políticos han levantado la voz en los parlamentos pidiendo la prohibición de Telegram que, como supongo sabrán, es la plataforma digital desde la que se expresan esos millones de personas que han decidido no meterse la cosita y, con ello, pasar a ser estigmatizados: negacionistas, misóginos, racistas, anticiencia, idiotas... no ha habido epíteto denigrante que hayan ahorrado desde los medios oficialistas. ¡Para partirse el culo de risa!
La cosa desde luego se está poniendo la mar de interesante porque es que, además, las autoridades inglesas han tenido que tirar unos cuantos millones de dosis de la cosita porque la gente ha dicho que "nanay si no son camay".
domingo, 16 de enero de 2022
Los dobles y las logias
Como no podía ser de otra manera, los britis son una vez más los avanzados de la comedia en curso. En estos días que corren, allí, en el Reino Unido, es preceptivo alquilar a un doble de Boris Jonhson si quieres que tu fiesta, evento, o lo que sea que necesite cachondeo, tenga éxito. El asunto da una idea de a dónde ha llegado la tan cacareada democracia, principio y fin de todas las bondades sobre la tierra. Los políticos y sus adláteres siguen mareando la perdiz en sus despachos y hemiciclos y el pueblo se divierte en las logias.
sábado, 15 de enero de 2022
¡Ay, qué caray!
Me he quedado patidifuso al escuchar el discurso que, aprovechando que el Pisuerga de las vacunas pasaba por Melburne, ha largado el tenista serbio sobre la libertad. Por su contenido y por su dicción. Sin la menor duda una pieza maestra de la oratoria. Muy en la línea cervantina. La vida sin libertad, ha venido a decir, no es vida. No es de extrañar, por tanto, que el servilismo mundial se le haya tirado al cuello.
Ayer, hablando con María, que se había pasado el día cicloturisteando con conocidos, nos dimos cuenta de hasta que punto se las ha apañado la mafia política para estigmatizar a los no vacunados. En algunos sitios ya han empezado a meterles en campos de concentración. "Porque van por ahí asesinando a la gente", escribía ayer un afamado periodista en el New York Times. Afortunadamente hay sitios, como Japón, en los que son las propias autoridades las que ponen a la ciudadanía en guardia contra semejantes derivas nazis. Pero la tónica es la que es. La gente que se ha vacunado, a poco que piense, no las tiene todas con sigo, y una forma de evadirse del mal rollo es tener en quien proyectarlo. Es todo de libro. De lógica freudiana que le dicen.
Así todo, como ya pasó otras veces, los necios acabarán reventando porque los sabios decidirán no volver a equivocarse. Ayer le preguntaba el ministro de salud británico a un jefe de servicio de un prestigioso hospital de Londres que qué opinaba de la obligatoriedad de la vacunación para el personal sanitario: "pues que estoy deseando dejar mi trabajo", fue la respuesta. Porque es que, mientras el ministro hacía esa pregunta, un informe del ministerio de sanidad alertaba de que el sistema inmunitario de los doblemente vacunados es posible que se hay vuelto ineficaz para atacar las sucesivas variantes e, incluso, cualquier tipo de virus. El despiporre universal, en definitiva.
Por lo demás a mi me viene de madre todo eso del pasaporte sanitario. Así no tengo la menor duda sobre si voy o vengo a éste o el otro garito a tomarme un pincho o un menú que, dicho sea de paso, me sientan siempre de pena. Además que ya me va jodiendo un montón que los camareros me digan caballero. Caballero por aquí, caballero por allá, ¡la mascarilla, caballero! Bueno, la verdad es que tampoco los policías se apean de lo de caballero por aquí, caballero por allá, entre porrazo y porrazo si la ocasión lo requiere.
¡Qué mundo éste, por Dios! Y todavía somos capaces de disfrutarlo a ratos. ¡Ay, qué caray!
viernes, 14 de enero de 2022
Por el chochón
Todo esto que está pasando con el tenista yugoslavo me parece de lo más interesante. Yo no tenía ni idea de quién y cómo era este señor. Quizá su nombre me sonaba, pero no le hubiera podido identificar por una foto. Sin embargo, ahora, me lo sé al dedillo y me tiene fascinado por su forma de moverse por la pista. Me parece, por así decirlo, la fisiología perfecta. No me extraña nada que sea número uno en lo suyo.
Y entonces van las autoridades australianas y nos ponen a huevo todos los ingredientes de lo que pareciera ser un psicodrama, pero que, eventually, está resultando ser una comedia de enredo. O sea, un montón de gente sacando a la superficie la parte más ridícula de su yo, es decir, la que nos pasamos la vida tratando de ocultar por más que, como dejó claro Erasmo en su Elogio de la Estupidez, siempre acaba por hacerse visible porque de todas las cualidades que nos constituyen como individuos es la más poderosa.
En fin, señores y señoras, un episodio más de la gran bufonada que venimos viviendo de hace un par de años para acá y que, no es por presumir, pero que los que tenemos cierta afición a la Historia no nos hemos tragado en absoluto porque sabemos que no es más que más de lo mismo de lo que cada cierto tiempo se repite con machacona asiduidad. El poder desnortado y las masas culpabilizadas aceptando sumisos la ira de los dioses.
Escribía ayer un gerifalte en el New York Times: ¿Qué puede ser peor que un "unvaccinated"? Pues, un "unvaccinated" que, además, es estrella del tenis.
Bueno, es como aquello que le pasó a la Iglesia cuando unos tipos empezaron a decir que la Tierra no era el centro del universo. Se cargaron a unos cuanto, incluso a Giordiano Bruno, que tenía cierto caché, pero no el suficiente. Pero en éstas estando llegó Galileo Galilei y, ¿qué hacer? Peor el remedio que la enfermedad. La iglesia no se quiso suicidar y dejó correr el asunto... que es lo que hubiese hecho el gobierno australiano si no estuviese ciego de arrogancia. ¡Por Dios bendito, si hasta una vieja gallega ha salido por todas las televisiones del mundo diciendo que ella se pasa el omicrón por el chochón!
Una comedia de enredo que, a Dios Gracias, parece que ya va tocando a su fin. Y quizá este episodio del tenista no sea más que el colofón que se necesitaba para echar el telón abajo de una vez.
miércoles, 12 de enero de 2022
La Ciencia lo dijo
Lo de la versión de la ciencia que están dando por ahí algunas lumbreras es para partirse el culo de risa. De lo principal que han acusado a los que no quieren vacunarse, aparte de que son egoístas, misóginos, idiotas, etceterá, etceterá, es que desprecian la ciencia. En su inmensa ignorancia consideran que las vacunas es algo muy diferente al Anís del Mono que, como supongo sabrán, es el mejor porque la ciencia lo dijo y yo no miento.
Una de las cosas que más poderosamente me llamó la atención al principio de mi práctica médica fue que si escuchabas a los representantes de los laboratorios farmacéuticos y te creías lo que con tanta vehemencia afirmaban, necesariamente tenías que llegar a la conclusión de que era imposible que alguien se muriese. Algo así como esos que salen en las películas del oeste vendiendo elixires maravillosos.
Qué duda cabe que la medicina ha ido mejorando sus remedios a lo largo de los años. La experiencia, la observación, los avances de la física y la química, hacen que conozcamos más cosas cada vez, pero no se hagan ilusiones, a pesar de todo sabemos muy poquito. Y desde luego que la cirugía es prodigiosa. Y algunas cosas más. Pero no se engañen, hoy no se viven más años de los que vivían los ciudadanos de la antigüedad que tenían hábitos higiénicos. Los que cultivaban el cuerpo y el espíritu al alimón. De Teofrasto, que fue el sucesor de Platón, o Aristóteles, no recuerdo bien, al frente de la Academia, se cuenta que duró ciento siete años y que se le empinó hasta el último día de su vida... seguramente es una leyenda urbana, pero cuando el río suena...
En definitiva, en medicina se avanza haciendo experimentos. Y esto que ahora llaman vacuna y que es otra cosa, es solo un experimento más que habrá que ver lo que da de sí. Lo realmente sorprendente es que se esté experimentando del modo que se está haciendo. Los experimentadores en connivencia con políticos y periodistas están encontrando el mismísimo bálsamo de Fierabrás. ¡Todo son parabienes! ¿Efectos indeseables? Para nada. Hemos salvado millones de vidas, dicen. Ya estamos otra vez con lo de "la ciencia lo dijo y yo no miento". Lo dijo Nosequién, que es más fácil convencer a la gente de un disparate que convencerla después de que ha sido engañada, por más que las pruebas del engaño sean contundentes.
La medicina, sí, qué duda cabe, es una ciencia, pero de las que se califican como blandas. Es decir de las de poco más o menos, o sea, de ir tanteando con mucho tiento, valga la aliteración. A lo largo de mi vida he visto verdaderas monstruosidades por confiar a pies juntillas en lo que decían los representantes de los laboratorios. Digamos que si la prudencia es la madre de la ciencia, en el caso de las ciencias blandas es la madre, el padre y todos los abuelos hasta la enésima generación. ¡Oye, que por mucho que lo quieran ocultar los desastres provocados por ésta que dicen vacunación masiva ya empiezan a clamar al cielo! Y los beneficios... como de las mujeres, mejor no hay que hablar.
martes, 11 de enero de 2022
Furtivos
Cada vez estoy más convencido de que esto no se va a solucionar por las buenas. Aunque ya se van produciendo algunas grietas en los medios de comunicación la presión desinformativa aumenta en la misma proporción que la verdad oficial se desmorona. Me decía ayer mi hija que en Inglaterra cuando las autoridades pillan a un no vacunado en estado crítico de inmediato convocan a los medios para una rueda de prensa: es imprescindible que sea la noticia reina de todos los telediarios y primeras páginas. No importa que el 90% de los que están en la misma situación estén vacunados y revacunados y vuelto a revacunar: de esos ni pio. Es, en definitiva, la típica deriva autoritaria a la que sucumben los gobernantes incompetentes siempre que la realidad no se ajusta a sus deseos. Ha pasado millones de veces a lo largo de la historia y, por lo general, la solución siempre ha sido violenta. Ayer, por ejemplo, vimos al pueblo, o populacho para los otros, esperando a un político a la puerta de su casa; cuando le vieron aparecer le arrojaron barro y todo tipo de basuras. Poco se lo esperaba el infeliz. No, si ya lo dijo el dilecto y esclarecido Miguel Bosé en una televisión argentina: sabemos quienes son y donde viven. Así que, todo es cuestión de que se organice la caza.
Sí, verdaderamente tiene muy mala pinta todo esto. Porque estamos en las mismas de hace ochenta años: gente en teoría cultivada diciendo las mismas sandeces que se dijeron entonces. Tengo conocidos que me han dicho cosas increíbles... todos los científicos del mundo dicen... pero ¿por qué van a querer tu mal... y cosas así. ¿Pero qué idea de la ciencia y del poder tiene está gente que, por lo demás, blasona de impecabilidad? En fin, son tiempos muy oscuros y, siguiendo a Escohotado, en los que solo el coraje proporciona algo de luz... para ir de caza.
domingo, 9 de enero de 2022
La Narda
La Narda es un restaurante de bastante éxito situado en la última bocacalle del barrio, antes de adentrarse en los polígonos industriales. Cocinan allí un arroz con bogavante cuyos aromas se difunden por varias manzanas a la redonda. Una vez fui con María y lo probamos y quedamos tan saciados que por nada del mundo se nos ocurriría repetir. Suelo pasar por delante cuando voy a la piscina y, como decía Gelo, si untases el pan con el aire que sale por aquella puerta ya no necesitarías ninguna salsa para darle sabor. El caso es que ayer, por comparación con otros días, no estaba muy concurrido así que pude ver perfectamente que por encima de la mesa en la que estaban comiendo un par de matrimonios mayores se paseaba un caniche olisqueando los platos. Me pareció genial: un ejemplo perfecto de autodeterminación. Si a aquellos matrimonios les placía ver al perro olisquear sus platos y el dueño del local nada tenía que objetar, ¿quién es quien para meterse en lo que no le concierne?
Hace unos días, justo cuando el gobierno volvió a hacer obligatorio el uso de las mascarillas, la gente se arremolinaba a la puerta de la Narda, unos con y otros sin ella. Alguna señora se la subía y bajaba al ritmo de sus libaciones. También me percaté de que había un cartel en la puerta exigiendo el pase sanitario para entrar. Unos días más tarde allí nadie lleva mascarilla y lo del pase para entrar me da la impresión de que ha quedado en leyenda urbana. La gente en general puede que obedezca en otras cosas pero en todo lo que tiene que ver con los templos de Dionisos se pasa las leyes por el forro. Así que, que se anden con cuidado los inquisidores porque existe un límite.
Y justo es ese límite el que parecen haber sobrepasado algunos, verbi gratia, Macron pretendiendo joder y quitar la ciudadanía a los cinco millones de franceses que no han tenido a bien vacunarse o el presidente australiano negándole al número uno del tenis mundial lo que previamente le había prometido. Bueno, así comienzan todas las revoluciones, por un acto de suprema estulticia por parte de los gobernantes. Esos actos que son como echar gasolina a un fuego que estaba pugnando por descontrolarse. Que en los dos casos citados me parece que es justamente lo que ha pasado: de pretendido problema sanitario, el asunto ha pasado a ser sin paliativos un problema político. Parece ser que hasta los más necios han caído en la cuenta de que aquí lo que nos estamos jugando no es la vida sino la libertad. El tenista ya ha pasado a ser Espartaco y Macron un tiranuelo de baja estofa. El drama está servido. O la tragedia.
Por cierto que, hablando de perros, María me ha dicho que han promulgado una ley que prohíbe explosionar petardos, porque, argumentan, asustan a los perros. Bueno, por fin los perros de la ciudad van a servir para algo. Porque el caso es que los petardos molestan bastante, sobre todo a la gente mayor, y a nadie le había importado nunca un carajo. Sin embargo, mucho me temo que esa ley va a tener la misma acogida ciudadana que la ley de la mascarilla. Y no te digo nada en el Levante donde sin petardos no son nadie.
viernes, 7 de enero de 2022
Djokovic versus Nadal
El tenista Djokovic lo ha dejado claro: esto va de libertad. Tener que dar tus datos sanitarios al primer imbécil que te los pide es, sencillamente, intolerable. Pero a esto es a lo que hemos llegado, a que cualquier camarero se cree con derecho a inmiscuirse en tu intimidad. Y los borregos tragando. Ya ven, Djokovic derrotó definitivamente al nene Nadal que no le importa poner el culo con tal de ganar unas pesetillas. La historia dará su veredicto y, entonces, no me gustaría estar en la piel de Nadal... ¡qué poca imaginación! Los expertos, dice, como si en esto de las ciencias blandas no los hubiese para todos los gustos. Demasiada cancha y muy poca aula.
Así que ya saben, señores y señoras, dejen de dar por el saco y hablemos de libertad. Libertad también para morirse, por supuesto. ¿Por qué se tiene que meter nadie en tus preferencias al respecto? Y si tienes miedo a que te contagie, pues no te me acerques. Pero te voy a decir algo por si no lo sabes, si hay un virus por ahí tes vas a contagiar aunque te metas debajo de tierra. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo y las personas que se han forrado a comer fritos en las tabernas tendrán más probabilidades de salir derrotadas de ese contagio. Pero el común de la gente, lo más lo más, un par de días de tontera.
O sea que hablemos de libertad. O, lo que viene a ser lo mismo, respeto a las leyes. Si las leyes nacionales y las de los tratados internacionales que hemos firmado dicen que nadie se puede inmiscuir en las cosas personales, especialmente en las relacionadas con la salud, pues, entonces, no hay más que hablar. Todo el que se deja avasallar, al modo de Nadal es porque es un miserable.
Y eso es todo.
miércoles, 5 de enero de 2022
Merde¡
Perdonen que siga insistiendo pero es que me parece que el asunto tiene mucha miga. El presidente Macron ha dicho que tiene "très envie d'emmerder les non-vaccinés jusqu'au bout" . Hubiese quedado más cinéfilo si hubiese añadido "de souffle". Nos le hubiésemos representado entonces a la manera de Jean Paul Bemondo arrastrándose por aquella calle con unas cuantas balas dentro del cuerpo. Porque al fin y al cabo ese es el destino de todos los mafiosos.
Y todavía hay por ahí imbéciles que piensan que esto va de salud pública. Lo que pasa es que los no vacunados son la prueba del nueve de que las vacunas son la misma mierda que la inmensa mayoría de los medicamentos que venden los laboratorios farmacéuticos. Y también la prueba del nueve de que todo esto ha sido un experimento social buscando fórmulas para someter a las poblaciones por medio del miedo. Los no vacunados no le han tenido y el invento se ha ido a la mierda. Así que el realmente enmerdado es el propio Macron.
En cualquier caso parece que ya ha empezado el reflujo de la marea. Ayer nos enterábamos de que en Austria ya no van a multar a los no vacunados. Ahora han decidido que van a dar unos bonos a los que se vacunen. O sea, como a los gitanos para que lleven a sus niños a la escuela, me dijo María, que sabe de esas cosas, al enterarse. Sí, hay un montón de indicios de que los mafiosos están llevando a cabo una retirada ordenada y silenciosa. El ministerio de sanidad estadounidense retira las pruebas PCR por falsas, pero los medios de comunicación no dicen nada al respecto. El ministerio de la cosa de España dice en su Web que los test no indican nada. Ahí está para el que lo quiera ver. Y eso es lo que argumentarán cuando les vengan a reclamar daños y perjuicios. Como una reclamación que hizo un perjudicado por uno de esos países medio salvajes del norte: "la vacunación no es obligatoria le respondieron". ¡Ale, por idiota! De todas formas, el gobierno de Australia, que ha dado un giro de 180º, ya ha aceptado a trámite 79.000 reclamaciones por daños graves a los vacunados. Tampoco esto lo habrán dicho en El Diario Montañés, por poner un ejemplo de objetividad.
En fin, lo mejor de todo es el odio que van teniendo gran parte de los vacunados hacia los no vacunados. Se nota de lejos que en sus oraciones de la noche no piden otra cosa a los dioses que el que les envíen un severo correctivo a esos insufribles vanidosos. Y si se mueren mejor. ¡Pour quoi pas! ¡C´est de la merde!