viernes, 26 de enero de 2018

Arcadi y Salvador

Viendo ayer el telediario de una televisión francesa me enteré de cosas realmente interesantes. ¿Sabían ustedes que el sólo funcionamiento del bitcoin gasta tanta energía eléctrica como Nueva Zelanda? ¿O que el 7% de toda la energía se va por los ordenadores? Así es que ahora entiendo que el Gobierno se oponga a que cierren las centrales de carbón. Y es que la obligación de los gobiernos es estar enterados y tocar todas las teclas. Unas cuantas más, en cualquier caso, que los tertulianos. 

Y de tertulianos va el asunto. Porque todos lo somos en mayor o menor medida y nos vendría al pelo ver con atención el skech que sobre tal condición tiene colgado José Mota en youtube. Saber de todo sin haber estudiado para nada. Esa es la gracia, y el peligro, de dar cancha a cualquiera. Gracia por que las tonterías suelen tenerla y peligro porque con ellas se va formando una opinión pública con pies de barro. 

Personalmente, no me interesan un bledo las tertulias, pero a veces sin querer paso unos segundos por una que hay en una televisión pública por la noche y me entran ganas de llorar. ¡Qué zafiedad, Dios mío! ¿Pero tanto costaría que opinasen de las cosas sólo los expertos en ellas? ¿Acaso es que no hay médicos, ingenieros, físicos, abogados, científicos, militares, etc., que pueden hablar de lo suyo con conocimiento de causa? ¿Porque es que acaso esa famosa salud democrática de la que tanto se habla no empieza por el conocimiento generalizado de la endemoniada complejidad de lo que nos traemos entre manos?

En cualquier caso, como saben, no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco. Porque hay opinadores y opinadores. Como hay las certezas de la fe y la incertidumbre de la razón. El caso es haber tenido buena escuela para saber distinguir, porque no es fácil a primera vista. Y así, por parar con la teorización e ir a lo concreto me quiero referir a dos opinadores por los que siento un gran respeto: Arcadi Espada y Salvador Sostres. Cada uno de su padre y su madre, mezclados pero no revueltos. 

Crítico severo D. Arcadi de determinadas acciones del gobierno del Sr. Rajoy en lo que se refiere sobre todo al  affaire catalán, no me queda más remedio que tomarlo muy en consideración porque, en gran medida, él fue el artífice de la creación de Ciudadanos, la organización que puso coto a los delirios nacionalsocialistas de las clases medias catalanas. 

Por su parte, D. Salvador es ferviente defensor de las políticas que D. Arcadi critica. Para él, lo que hace el Sr. Rajoy es el producto de un profundo conocimiento de la condición humana. Esperar sentado a que pase por delante de tu casa el cadáver de tu enemigo. Y los hechos cantan. Sin mover un dedo los cadáveres no cesan de pasar. 

¿A quién de los dos hago más caso, al hombre de acción o al poeta? A los dos por igual sin duda. Al uno por su desmenuzamiento del hecho en sí, al otro por la lírica con que describe el mar de fondo. El currante infatigable y su perfecto complemento, el señorito de toda la vida. Lo que uno consigue con un pormenorizado análisis de la socialdemocracia el otro lo resuelve llamando "intensa peluquera" a Rosa Diez. 

En fin, el genio es lo que cuenta sea cual sea el estilo con el que se afrontan los hechos. Luego, claro, el saber captarlo, que también es genio.

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