Ayer por la tarde estuve viendo un programa de la televisión japonesa sobre la evolución. Teniendo como escenario el zoo de Los Ángeles, frente al foso de los gorilas y a la sombra de un árbol multicentenario, un profesor bastante anciano, pero suficientemente ágil, explicaba a un grupo de jóvenes por donde hemos ido pasando hasta llegar hasta aquí. Por donde hemos ido pasando en lo que hace al lenguaje que es el factor determinante de dominación y por tanto de supervivencia. Desde el Australopithecus africanus hasta el homo siliconvalley lo que fundamentalmente ha ido cambiando ha sido el innato perfecionamiento de la gramática. Porque ese es el gran misterio de la creación, el porqué de que seamos la única especie que tiene inscrito en sus genes la facultad de la gramática.
La gramática es lo que permite interrelacionar las palabras cambiándolas su significado en función de la posición que ocupen en la frase. Algo que está a años luz de lo que pueden hacer otras especies con su lenguaje. Porque lenguaje se puede decir que tienen todas. Esos monos por ejemplo que emiten un gruñido diferente según venga un águila, una serpiente o un leopardo. Y si dos grupos de esos monos se están peleando entre sí y uno de ellos se siente derrotado, entonces, uno de entre sus miembros lanza el gruñido que hace referencia al leopardo y se disuelve la pelea porque todos corren a ponerse a salvo en las ramas de los árboles. Así, cuatro gruñidos ya les basta para crear una estrategia. Se podría decir que es un paso más allá de lo instintivo, es decir, la reflexión. Imagínense nosotros que en vez de cuatro podemos emitir cuatro millones de gruñidos y cambiarlos de significado al cambiarlos de orden.
Pero lo que tiene perendengues es lo innato de la gramática. Contaba el viejo profesor el caso del idioma de trescientas palabras que habían inventado entre rusos y noruegos para negociar entre si. Lo sorprendente es que los hijos de esos comerciantes que se criaban escuchando ese miniidioma, de manera natural, sin necesidad de escuela ni nada, lo llegaban a desarrollar de tal forma que, como en cualquier otro de los idiomas existentes, no había razonamiento que no se pudiese expresar con él. Porque esa es otra de las cuestiones que respondió el profesor a pregunta de uno de los alumnos: hasta el presente no hay evidencia de que exista idioma alguno que predomine sobre otros a la hora de poder expresar cualquier cosa que se quiera decir.
En fin, tampoco hay que ir muy lejos para llegar a tales conclusiones. Basta mirar alrededor y ver quienes dominan el mundo. Desde luego que no son los más musculados. Mas bien aquellos que por nacimiento y educación tienen más perfeccionado el sistema genómico gramatical... por decirlo de alguna manera.
Bueno, me da un poco de vergüenza escribir de estas cosas sabiendo que me puede leer gente que domina el tema. Pero, en fin, la idea es esa, que todo lo que hagamos para mejorar nuestras capacidades lingüísticas no va a caer en saco roto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario