Hoy nos recuerda Google con su doodle que tal día como hoy hace 136 años nació Virginia Wolf. Está bien para comenzar el día la referencia a un santo actualizado, porque si no fuese por Google hoy nos tocarían Argileo, Artemas, Bretanión, Palemón y Popón que lo más seguro es que fuesen mártires de la causa cristiana, es decir, gente que lo mismo que fue capaz de morir por algo es más que probable que también hubiesen sido capaces de matar por ello. O dicho de otro modo, gente que siendo polillas de sus casas, tratan de autoengañarse simulando ser honra de las ajenas. Por eso tan apropiada aquella pintada en una pared de Salamanca: Cristianos a los leones.
Virginia, por contra, es una de entre las más esclarecidas precusoras de la modernidad. Aunque quizá sería mejor decir restauradora de aquella mítica Edad de Oro que se sustancia en los textos de la antigüedad clásica. Es la búsqueda del individuo constituido como tal como única posibilidad de salvación del mundo. Primero, deja de ser polilla de tu casa que, después, todo se te dará por añadidura.
Virginia y sus amiguetes de Bloomsbury. Un cenáculo realmente inspirador para todos los que vinimos detrás tratando de sacudirnos la costra de maniqueísmo que nos había dejado la educación al uso de por entonces. Queríamos, como ellos, follar todos con todos como método terapéutico idóneo para liberar el espíritu y abrir la puerta a la creatividad.
Bueno, uno en la vida siempre se queda a medio camino, pero si fuiste consecuente, allá él el que te reproche los desvaríos. Y más si, como Virginia, al final, tuviste la grandeza de elegir por ti mismo la puerta de salida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario