Lo realmente curioso es que cuando alguien dice que algo huele a podrido en Cataluña en absoluto está empleando una metáfora. Y eso por más que su expresidente en el exilio haya ido a Dinamarca a someterse a un vapuleo. No, esto no tiene nada de shakesperiano, esto es simple y llanamente que la mierda ha empapado la manta que le habían echado encima para despistar y el olor ya lo impregna todo. Yo ya lo dije cuando, recién inaugurado, fui a visitar el Forum, una maravilla más de la nostra identitat. Allí, no sólo te tumbaba la pestilencia, es que además se trasmitía a la superficie la vibración de las máquinas de la depuradora que habían instalado debajo. Y es que, cuando se va de listo, se corren excesivos riesgos de pasarse. Y, ahora, veinte años después de aquella visita mía, resulta que los vecinos de aquel barrio han empezado a quejarse. Signo esperanzador, por otra parte, de que la anestesia del proçes empieza a despejarse.
El tiempo es despiadado. Todo lo pone en su sitio. No hay engaño que se le resista. Siempre pensé que lo de la fama de Barcelona como destino turístico era una operación de trileros. Porque aparte del clima, todo lo demás es francamente mediocre. No digamos ya la Sagrada familia que es lo más parecido a un casino de Macao. Por no hablar de la gente que es mediocre y medio. Todos del Barça so pena de exclusión. Así, ahora, le empiezan a crecer los enanos por doquier. El mal olor, los obstáculos que la hacen intransitable al peatón, la imposibilidad de descansar en sus barrios centrales por el bullicio de la masa turística... bueno, parece ser que esto último puede estar entrando en vías de solución ya que la cadena televisiva CNN ha recomendado a su multibillonaria audiencia que eviten Barcelona como destino turístico.
Por Dios bendito, qué malo es andar por la vida tirando el pedo más alto que el culo. Porque, desde luego, si la falsa modestia es tartufiana, la vanagloria injustificada es ridícula. Y en esas estamos, poniendo las cosas en su sitio. O llamándolas por su nombre. Como ha hecho esa profesora de Copenhague que, finamente, estuvo una hora sin parar de llamarle nazi al trilero Puigdemont. Porque de eso va el asunto como ya advertí hace muchos años, de nazismo... o de ricos acomplejados por usar una de las explicaciones que dio Thomas Mann cuando pasó lo que pasó. Esos ricos sin pasado que no perdonan a los que no lo son tanto, pero le tienen. Castilla, por ejemplo, con su riqueza actual y su pasado, va servida de sobra. Te tiras aquí diez años y no escuchas una puñetera efusión patriotica-regional.
En resumidas cuentas, que despertados de una vez del sueño erótico, van a constatar los catalinos que dormían con la mano metida en el orinal. Y van a estar muy entretenidos ahora quitándose el asco de sí mismos que se van a reconocer. Porque con tanto espejo como les están poniendo delante les va a ser imposible seguir autoengañándose. Qué ya era hora, por Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario