sábado, 13 de enero de 2018

De este lado.

No cuaja, pero nieva. Pocas sensaciones de confortabilidad como ver caer los copos al otro  lado de la ventana mientras que, de éste, te dedicas a lo que sea sin las distracciones propias de unos deseos propiciados por una naturaleza en ebullición. Ni la más mínima gana de abandonar el útero materno, como Perséfone el Hades, hasta que los rayos del sol calienten la tierra y te puedas tumbar sobre ella con la vaga intención de poseerla. En fin, vamos a ver en qué acaba todo esto. 

El caso es que de este lado, entre otros, tengo a los amigos de Chachi Guitar. Son dos chavales de los que cualquier padre podría estar orgulloso. Ellos son músicos por los cuatro costados, pero es que, además, tienen el don de la pedagogía. Porque esa es otra, tener arte para transmitir lo que sabes. Y, sobre todo, estar dispuesto a transmitirlo por amor a ese arte que tienes. Así, estos dos chicos tiene colgados en YouTube un montón de vídeos en los que, para un nivel como el mío, se encuentra oro puro. Después, para los más avanzados, tienen cursos de pago a los que espero acceder algún día si es que no se me hace tarde ya. 

Y esa es la cuestión, que es difícil sobrevivir a las largas noches del invierno oscuro, de este lado, si no has sido capaz de hacer amigos que te acompañen en la larga travesía. Que te ayuden a cultivar tu particular jardín. Que te mantengan absorto en aquello a lo que estás: en tu sueño o tu quimera. O en tu particular camino de perfección, también. 

Que ya lo dijo Nosequién, que si no hubiese en el mundo el frío de afuera y el calor de este lado, la humanidad todavía estaría subida a las ramas de los árboles. 

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