Dicen por ahí que los jóvenes son cada vez más desafectos a la democracia. De ser verdad ese aserto a mí no me extraña un pelo. Porque los jóvenes de hoy día por lo general han visto bastante mundo y tienen muchos estudios. Y, claro, con ese bagaje van y se enteran de que un iletrado llamado Patxi López, o sea, lo pez que está Patxi, pretende gobernar este país, pues, que se les abren las carnes y piden que vuelva Franco aunque sea de cabo, como decían los Proscritos.
A mí Patxi, tan vasco de toda la vida él, me recuerda mucho a uno de mi pueblo que le tocó hacer de coronel en una obra de teatro que organizó un cura majo de aquellos que había por aquel entonces. Pues bien, el guión asignaba al coronel la frase "les he dicho que se vayan" y el coronel, instintivamente sin duda, la transformó en "vus he dichu qui vus vaigais". Bueno, creo recordar que el actor de marras llegó a ser alcalde del pueblo.
Patxi, el Presidente del Congreso que tuteaba a sus señorías. ¡Olle, si luego bamos a tomar unos binos hay en el bar, a que biene tanto remilgo! Gente majísima, eso es lo que es Patxi. Porque es de fachas pensar que sólo la gente con estudios, hijos de ricos sin duda, va a tener capacidades de liderazgo. Todo el mundo sabe que para mandar sólo hace falta empatizar, esa cosa nueva que es pero no es lo que antes se decía ser simpático. Todo cambia en fin, para que nada cambie.
Me parece a mí que al final esto de derechas e izquierdas va a quedar sólo y exclusivamente en que los unos piden a sus líderes que tengan estudios y los otros que no los tengan. Parece una bobada, pero no lo es en absoluto. Porque es de sentido común que no se le puedan exigir las mismas responsabilidades a uno con estudios que a otro sin ellos. Si se equivoca uno con ellos, la responsabilidad inequivocamente es suya, y más si es hijo de ricos. Por contra, uno sin ellos bien podrá echar la culpa a la perversidad del sistema que, sí, de perverso siempre tiene algo según como se mire. Perverso por culpa de los ricos que mandan a sus hijos a estudiar a Jorgetaun, qué duda cabe.
Por cierto que yo tenía un compañero de universidad en Madrid que se llamaba Pachi y era vasco. Nos veíamos todas las semanas en El Español en los conciertos de la nueva Orquesta de Radiotelevisión Española que dirigía Igor Markievich. A Pachi sus padres vascos le habían mandado a estudiar el bachillerato, con otros vascos también, al Colegio Estudio que venía a ser una especie de continuación de lo que había sido la Institución Libre de Enseñanza. Aquellos vascos sí que eran majos y, sobre todo, preparados. Se les notaba sobre todo cuando había una asamblea de cariz político: nunca querían matar a nadie. Unos pijos en definitiva.
Se imaginan por un momento ustedes lo que hubiese sido nuestro Patxi si en vez de Patxi fuese simplemente Pachi como su apellido y procedencia sugieren. Ni con cinco doctorados, entonces, hubiese llegado a lo que ha llegado. Y es que, hay que ver lo que tira la ortografía en la cosa de la empatización que le dicen.
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