viernes, 27 de enero de 2017

Solón a Trump

Cualquiera con dos dedos sabe que tarde o temprano se acaban torciendo las cosas. Se lo dijo Solón a Creso cuando éste no paraba de alardear de ser el hijo predilecto de la Fortuna: hasta el final de la partida no digas nada. Y, efectivamente, antes del final se pegó el castañazo. Pero bueno, saber estas cosas no nos obliga a pasarnos la vida con el culo prieto como parece que quieren que hagamos un montón de periodistas y políticos en la oposición que no paran de augurar el apocalipsis para mañana. No, mire usted, lo mismo que sabemos que las cosas acaban por torcerse, también sabemos que los terremotos se producen por lo general cuando menos se les espera. Todo en orden y ¡zas!, a tomar pol culo la bicicleta. Pero mientras tanto a disfrutar de la vida. Si es que puedes, claro está.

Porque hay que estar bien consigo mismo para eso. Si estás mal, cuanto peor mejor. Envilecerse es el único consuelo del desgraciado. Así funcionamos los seres humanos y es vital que lo tengamos en cuenta lo mismo cuando leemos los periódicos, vemos la televisión o, más importante, hablamos con las personas. Porque ahí es donde podemos hacer el payo. Intentar convencer con razones al cenizo, además de inútil, es puro sadismo. Es como querer convencer al tullido de que sería mejor para él caminar sin muletas. 

Hay mucho cenizo, sí, porque el clima favorece la cosecha. De setenta años para acá nunca se ha dejado de crecer. De crecer por fuera, bien sure. Se partía de muy abajo donde las tensiones de oxígeno son muy altas y el esfuerzo ni se nota. Pero a medida que se iba ascendiendo el oxígeno se enrrarecía y había que trabajar dos o tres para lo mismo que antes se conseguía con uno. Y a las alturas que ya vamos, ni te digo. Así que me parto de risa cada vez que oigo al idiota de turno decir que las clases medias se han empobrecido. No hay más que darse un paseo por ahí a cualquier hora para ver lo empobrecidas que están. Playas, bares, restaurantes, conciertos, teatros, vuelos, centros comerciales... hay que madrugar para coger sitio. Lo que pasa es que ya se quitó aquella sensación de poderío que suponía el superarse cada día por la cara como quien dice. Un flipar en colores que ha tornado al blanco y negro. La monotonía de cruzar el charco. Ahora, un pequeño pasito exige esfuerzos sobrehumanos y, además, no se nota porque el crecimiento ya sólo puede ser hacia dentro. 

Ahora hay un repunte de la ola ceniza porque Trump con su histrionismo se lo ha puesto a huevo. Pero en realidad, si no ando equivocado, lo que está pasando es que unos desalmados están recordando al mundo que ya no se puede seguir avanzando si no es partiéndose el alma a trabajar. Por así decirlo, si no dominas el cálculo estarás condenado a sentirte un mierda. A no entender nada y dedicar el día a pasear por ahí tu complejo de justificación. Y no hay más tu tía, y el que no se lo crea que procure enterarse cómo enseñan en las escuelas chinas y que se ponga a temblar porque de china a aquí apenas son seis horas de viaje. 

El caso es que ya he escuchado a personas de criterio decir que DT se ha rodeado de gente muy competente. Mucho más competentes que los que rodeaban a Obama, remachan. En fin, vamos a ver, pero en cualquier caso la clase media no creo que esté empobrecida. Más bien, quizá, idiotizada de tanto favor de la Fortuna. Como Creso. 

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