miércoles, 4 de enero de 2017

Optimizando

Pongamos que tienes un producto que deseas vender por litros. Piensas que lo mejor sería envasarlo en botes de metal, pero el metal es caro y, por tanto, tienes que afinar. Se pueden hacer botes de un litro de muy diferentes dimensiones, necesitando para cada uno de ellos diferentes cantidades de metal. La cuestión es que como el metal es caro quieres saber cuales son las dimensiones con la que emplearás la menor cantidad de metal. Es decir, quieres optimizar el bote. Pues bien, eso que a tantos puede parecer chino, no sólo es lo habitual sino que es indispensable para sobrevivir. Si no sabes optimizar, te comen los competidores. 

El caso es que el problema del bote es relativamente sencillo de resolver. Sólo hay que estudiar un poco. Matemáticas, por supuesto. Concretamente, derivadas, la madre de todas las optimizaciones. Así, podemos asegurar que derivar es optimizar y, también, que la obsesión por optimizar que forma parte de la esencia del ser humano no es capricho sino necesidad perentoria. Y de ahí, chicos, que sea tan conveniente aprender a derivar para ser más libre.  

Yo os podría dar unas cuantas direcciones en las que, a cambio de nada, te enseñan a derivar. Pero sería de todo punto inútil o, cuando menos, innecesario. Es tanta la facilidad que hay para encontrarlas que sólo la indiferencia ante la sumisión te puede llevar a errar el camino. Porque esa es la cuestión, que hay demasiado personal que, parafraseando a Unamuno, dicen "que deriven ellos" y luego pasa lo que les pasa, que para todo dependen. Piensan los pobres que derivar es una acción transferible y no reflexiva al cien por cien. 

Así que, no nos hagamos ilusiones, sin saber derivar, tanto en su sentido matemático como filosófico, lo tendremos chungo. Porque unas cosas derivan irremisiblemente de otras, o en otras, y conocer los mecanismos de ese proceso es sino la única sí la más poderosa herramienta de que disponemos para pegarse la gran vidorra, que no de otra cosa se trata este transito que nos traemos por aquí.

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