lunes, 9 de enero de 2017

Morcilla de Burgos

No es que en realidad me importe un bledo, pero como de algo tengo que escribir para calmar el ansia, hoy les voy a decir que si en mi mano estuviera mañana mismo convocaba el dichoso referendun que al parecer quieren la mayoría de los catalanes. Ya sé que va contra toda ley y razón, pero me da igual. Hay momentos en la vida que conviene tirar por la calle de en medio aún a sabiendas que así te partirás la crisma. Y sólo un resultado me produciría pesar: que no ganasen los secesionistas. Quiero fervientemente quitar lo más posible a esas gentes de mi vida. Porque he vivido entre ellos y sé que llevan la insatisfacción en sus genes. Haga el trato que haga un catalán, por definición, siempre pensará que está dando más de lo que recibe. Y eso le carcome. Y lo explicita con antipatía. No, no creo en absoluto que merezca la pena su compañía. En el fondo de todo ello no creo que haya otra cosa que el típico carácter de los niños malcriados, en este caso por una madre naturaleza excesivamente benéfica. 

Sabido es que Atenas fue lo que fue porque Cécrope la fundó en un lugar tan desafortunado que nadie la codició hasta que fue demasiado grande para pretenderla. A Castilla le pasó igual: nadie la quiso hasta que todo lo demás estaba lleno. Sólo la gente dura la resistía. Y así, de esa dureza salió una de las marcas de la humanidad con prestigio imperecedero. Vayas por donde vayas por el mundo, allí habrá vestigios de la marca Castilla, en forma de lengua pero también de valores. Que nadie se olvide que de aquí fue de donde salió en forma ya muy elaborada el derecho de gentes. Otros, más bocazas quizás, reivindican con denuedo ese logro, pero de nada les servirá hasta que no sepan ponerlo en práctica como se hace en Castilla desde hace siglos. 

Allá cada cual, en fin. A mí que me den este frío seco y luminoso y que se queden los otros con su tibieza húmeda y difuminada. Y cada uno en su casa y con muchas millas por el medio. Y que hagan el referendun y que le ganen por lo que Dios más quiera. Y que les den después morcilla. Incluso si quieren se la mandamos de la de Burgos para que vayan aprendiendo a valorar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario